Protesta contra la ONU y el gobierno de Estados Unidos
La Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos de Chile manifiesta su más profunda preocupación, indignación y rechazo frente a la reciente orden ejecutiva firmada por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, mediante la cual se declara que Cuba constituye una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior estadounidense.
Resulta moralmente inaceptable y políticamente absurdo sostener que un país pobre, sin recursos tecnológicos ni poder militar comparable, sometido durante más de seis décadas a un bloqueo económico brutal, pueda representar una amenaza para la mayor potencia del planeta. La verdadera amenaza no es Cuba. La verdadera amenaza es el abuso de poder, la arrogancia imperial y la impunidad con la que Estados Unidos actúa frente al mundo.
¿Hasta cuándo la Organización de las Naciones Unidas seguirá tolerando estos desmanes? ¿Hasta cuándo la ONU continuará siendo espectadora pasiva mientras se violan de manera sistemática el Derecho Internacional, la soberanía de los Estados y el principio de autodeterminación de los pueblos? La ONU está en la hora de cumplir el papel para el cual fue creada.
Esta orden ejecutiva no solo agrede al pueblo cubano. Sienta un precedente peligrosísimo: mañana podría aplicarse arbitrariamente contra Chile o cualquier otro país, simplemente por mantener relaciones diplomáticas o firmar acuerdos que el gobierno de Estados Unidos no apruebe. Estamos frente a una política de castigo colectivo, de chantaje y de dominación, incompatible con cualquier noción de democracia o derechos humano.
Expreso mi plena y activa solidaridad con el pueblo cubano, que por más de 67 años ha sufrido las consecuencias nefastas del bloqueo económico impuesto por Estados Unidos. Este bloqueo ha golpeado a toda la población sin distinción: mujeres y hombres, niñas y niños, personas enfermas y adultos mayores. Se trata de una verdadera tortura colectiva aplicada como política de Estado.
No es una opinión aislada. En octubre del año pasado, la Asamblea General de las Naciones Unidas solicitó, por trigésima tercera vez consecutiva y por una aplastante mayoría de 165 votos, el fin del embargo económico contra Cuba. Sin embargo, el gobierno estadounidense persiste en desconocer la voluntad de la comunidad internacional, convirtiéndose en responsable directo del sufrimiento y la precarización del pueblo cubano, una situación que hoy se pretende profundizar aún más.
Como víctima de la dictadura cívico-militar en Chile, no puedo dejar de denunciar estas prácticas de sanciones, asfixia económica y aislamiento internacional. No son nuevas. Ya las vivimos. En 1973, Estados Unidos fue cómplice activo del quiebre democrático en mi país. Eso no me lo contaron: yo lo viví. La historia se repite bajo otras formas, pero con las mismas víctimas.
Estas políticas también se replican en otros escenarios, como ocurre con el pueblo palestino en Gaza, donde el bloqueo, la privación de recursos básicos y la impunidad internacional generan hambre, muerte y violaciones sistemáticas a los derechos humanos, afectando de manera brutal a mujeres, niños y niñas.
Hago un llamado urgente a todos los países, pueblos y organizaciones internacionales a rechazar las medidas coercitivas y unilaterales impuestas por el gobierno de Estados Unidos contra Cuba. Estas medidas vulneran incluso el supuesto “libre comercio” que Washington dice defender como pilar de su política exterior.
Los hombres y mujeres libres del mundo exigimos al nefasto gobierno de los Estados Unidos poner fin de inmediato a la política de sanciones, amenazas y hostigamiento contra Cuba.
La dignidad de los pueblos no se bloquea.
La memoria no prescribe.
Y la impunidad, por más poderosa que se crea, también debe ser denunciada.