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2014/12/10

Lágrimas de justicia de la presidenta Roussef

La presidenta Rousseff no logra contener el llanto en la presentación del informe sobre los crímenes de la dictadura brasileña.

Rousseff llora durante su discurso en la ceremonia de presentación del informe, en Brasilia, este miércoles.
Rousseff llora durante su discurso en la ceremonia de presentación del informe, en Brasilia, este miércoles.


Sin poder contener las lágrimas pero sin perder la compostura ni un solo instante. Así ha recibido este miércoles la presidenta de Brasil,Dilma Rousseff, las casi 2.000 páginas del informe final de laComisión Nacional de la Verdad (CNV) sobre los crímenes ocurridos en el país durante el periodo de la dictadura militar (1964-1985). No era para menos. Las lágrimas de la presidenta y exguerrillera, pues llegó a formar parte del Comando de Liberación Nacional durante su juventud, no han sido más que la prueba de que el recuerdo de las torturas a las que fue sometida por su lucha contra la dictadura continúa vivo en su memoria.

"No se trata de revanchismo, sino de conocer y respetar la verdad", ha recalcado Rousseff en el discurso más emotivo que se le recuerda a una mujer a la que no le tembló el pulso ni siquiera cuando en su discurso en la ONU de septiembre del 2013 regañó al mismísimo Barack Obama por el escándalo de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA). Y es que los dos años y nueve meses de trabajo, los tres volúmenes y 18 capítulos del informe, que desde hoy es accesible a todos los brasileños a través de internet, prometen traer cola.

Nada menos que 377 militares son señalados como responsables por los 434 muertos y desaparecidos durante el periodo. Entre ellos, destacan por su trascendencia los nombres de los cinco presidentes que acumuló el periodo militar entre 1964 y 1985: Humberto de Alencar Castello Branco, Arthur da Costa e Silva, Emilio Garrastazu Médici, Ernesto Beckmann Geisel y Joao Baptista de Oliveira Figueiredo.





DERECHO DE VÍCTIMAS Y FAMILIARES


Aunque la CNV no puede responsabilizar jurídicamente a los acusados, el informe exige que "sean instaurados procesos de responsabilización de los autores de las violaciones" con el objetivo de responder al "derecho de las víctimas y sus familiares". Asímismo, la CNV exige a las Fuerzas Armadas de Brasil que "reconozca claramente y de forma directa su responsabilidad institucional por esas atrocidades" como elemento "esencial para la reconciliación nacional y para que la historia no se repita".

Todos en Brasil esperan que la justicia comience a tomar cartas en el asunto e incluso que Dilma Rousseff proponga una revisión a la ley de amnistía de 1979, algo que ya fue propuesto sin éxito por la Orden de Abogados de Brasil en el 2010. Sin embargo, este martes el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Brasil ya dio muestras de un avance en ese sentido al denegar el recurso del coronel retirado Carlos Alberto Brihante Ustra, acusado por antiguos presos políticos por torturas en el Destacamento de Operaciones de Información entre 1970 y 1974, al considerar que debido a la gravedad de las acusaciones y de tratarse de violaciones de los derechos humanos, Ustra no puede acogerse a la ley de amnistía.


INJUSTICIA CONTINUADA


A este respecto, la CNV cita en su informe la decisión del Tribunal Interamericano de Derechos Humanos según la cual la ley "perpetúa la impunidad y propicia una injusticia continuada, impidiendo a las víctimas el acceso a la justicia" y que se posiciona "en contra del deber del Estado de investigar, procesar, juzgar y reparar las violaciones de los derechos humanos".

Por último, y no por ello menos importante, la CNV mete el dedo en la llaga y hace un llamamiento a través de 29 medidas concretas, en la administración civil y criminal de la justicia, para evitar la "perpetuación" de las violaciones de derechos humanos en Brasil. "Aunque no ocurran en un contexto de represión política, la práctica de detenciones ilegales y arbitrarias, tortura, ejecuciones y desaparición forzada de cadáveres no es extraña en la realidad brasileña contemporánea", suscribe la CNV.

Las lágrimas de Rousseff pronto podrían encontrar consuelo. A pesar de que la mayoría de los 377 militares acusados por la CNV ya han fallecido, las ansias de justicia de los brasileños continúan muy vivas y encuentran apoyo en el carácter inquebrantable de su presidenta. Con el acto de hoy, Brasil no elimina "sus fantasmas", como ha dicho Rousseff, pero la reparación de la verdad histórica es, sin lugar a dudas, el primer paso del país en el camino hacia la justicia.