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2026/07/17

Chile : Cincuenta y tres años después: la justicia tardía también es una forma de injusticia

Por: Rodolfo Varela

La reciente sentencia de la Corte Suprema de Chile que confirmó la condena contra un exoficial de Carabineros Carlos Gastón Manterola Miranda por el homicidio calificado de José Andrés García Lazo y Jorge Rodrigo Muñoz Mella, ejecutados el 18 de septiembre de 1973 y arrojados al Zanjón de la Aguada, obliga a una profunda reflexión sobre el verdadero significado de la justicia.


Corte Suprema confirma condena de ex oficial de Carabineros por crimen de jóvenes pobladores arrojados al Zanjón de la Aguada en 1973




Los hechos quedaron acreditados. Dos jóvenes fueron sacados por la fuerza de una vivienda, ejecutados cuando se encontraban indefensos y sus cuerpos arrojados a un canal para hacerlos desaparecer. Décadas más tarde, sus restos fueron encontrados en el Patio 29 del Cementerio General, confirmando lo que sus familias siempre denunciaron.




La pregunta es inevitable: ¿puede llamarse justicia a una sentencia que llega más de medio siglo después de cometido el crimen?




Durante cincuenta y tres años, las familias esperaron una respuesta que el Estado fue incapaz de entregar con la rapidez y la firmeza que exigían delitos de lesa humanidad. Muchos padres y madres murieron sin conocer una condena. Muchos sobrevivientes envejecieron esperando que los responsables respondieran ante la justicia.


Exsubtente Carlos Gastón Manterola Miranda deberá cumplir 15 años y un día de presidio efectivo,




Los crímenes de lesa humanidad no prescriben, pero el tiempo sí deja cicatrices irreparables. La justicia tardía no devuelve la vida, no borra la tortura, no repara el exilio ni elimina el sufrimiento de quienes perdieron a sus seres queridos. Puede establecer responsabilidades, pero jamás recuperará los años robados a miles de víctimas.




Es imposible escribir estas líneas desde la neutralidad. Yo también fui una de las víctimas de aquella tragedia nacional. Fui detenido, encarcelado, torturado y exonerado por la dictadura militar. En septiembre de 1973 trabajaba en Radio Corporación, una emisora comprometida con la democracia, que fue silenciada tras el golpe de Estado. Como tantos otros chilenos, me vi obligado a abandonar mi país y aún hoy continúo viviendo en el exilio.




No escribo movido por el odio. Escribo desde la memoria.





Escribo porque sé lo que significa perder la libertad, ver destruida una vida construida con esfuerzo y comprobar que el paso del tiempo parece favorecer más a los victimarios que a las víctimas.



Jorge Rodrigo Muñoz Mella- Detenido Desaparecido




La sentencia de la Corte Suprema constituye un reconocimiento jurídico importante, pero también deja al descubierto una realidad que Chile no puede seguir ignorando: la extraordinaria lentitud con que el Estado ha enfrentado muchos de los crímenes cometidos durante la dictadura.



José Andrés García Lazo- Detenido Desaparecido



Una democracia sólida no solo se construye mediante elecciones. También se fortalece cuando sus instituciones son capaces de responder con oportunidad frente a las violaciones más graves de los derechos humanos. Cuando esa respuesta tarda medio siglo, la confianza en la justicia se debilita y las víctimas sienten que el Estado volvió a abandonarlas.


Pero existe otra preocupación que me inquieta profundamente.



Con el paso de los años, una parte importante de la sociedad chilena parece haber optado por la comodidad del olvido. Las nuevas generaciones conocen poco de lo ocurrido; muchos prefieren mirar únicamente el presente, mientras otros relativizan o incluso justifican los crímenes cometidos durante la dictadura. La memoria colectiva se debilita cuando la historia deja de enseñarse con honestidad y cuando el sufrimiento de miles de compatriotas se transforma en una simple nota al pie.


Un país que olvida su historia corre el riesgo de repetirla.



No puede existir una democracia plenamente saludable mientras permanezcan deudas morales e históricas con miles de exonerados políticos, ex presos políticos, torturados, familiares de ejecutados y detenidos desaparecidos. Chile aún mantiene compromisos pendientes con quienes pagaron un precio altísimo por defender la democracia y la libertad.


La memoria no busca venganza.

Busca verdad.

Busca justicia.


Busca impedir que las futuras generaciones vuelvan a vivir el horror que marcó para siempre la historia de nuestro país.



La memoria del horror de 1973, en el Estado Nacional de Chile



Después de cincuenta y tres años, esta sentencia representa un paso importante, pero también deja una pregunta que la conciencia nacional no debería eludir:




¿Cuántas víctimas murieron esperando una justicia que llegó demasiado tarde?



Chile: las víctimas de la dictadura de Pinochet, medio siglo después




Porque la justicia que tarda medio siglo en llegar deja de ser una reparación plena. Se convierte en el doloroso recordatorio de una deuda que Chile todavía no ha terminado de saldar con su propia historia.

2026/07/16

El rescate de nuestra esencia: Del potrero al micrófono, el fútbol sudamericano pide auxilio



Por Rodolfo Varela



Con más de cinco décadas dedicadas a la comunicación, viviendo la pasión del fútbol entre Chile y Brasil, asisto hoy con profunda preocupación al desmoronamiento de nuestra identidad futbolística. Lo que antes era sinónimo de orgullo, arte e improvisación se ha transformado en un sistema burocrático, gestionado por incompetentes y comentado por profesionales que perdieron el respeto por el público.


Chile está fuera del Mundial de 2026. Cabe destacar que los chilenos se perdieron los dos últimos Mundiales (2018 y 2022).


Lo que antes era sinónimo de orgullo, arte e improvisación se ha transformado en un sistema burocrático, gestionado por incompetentes y comentado por profesionales que perdieron el respeto por el público.



La raíz de nuestra decadencia comienza en las bases. Destruímos las canchas de tierra y los clubes de barrio, el verdadero hogar donde nacía el fútbol sudamericano de garra, regate corto y picardía. En nombre de una modernización forzada, pasamos a copiar ciegamente el modelo europeo, estructurando a nuestros jóvenes en tácticas rígidas. 


      
Selección brasileña: orgullo por la *Amarelinha* y por el fútbol auténtico y de raíces populares.




El resultado son atletas que emigran prematuramente a Europa y pierden por completo la conexión afectiva con su patria. Vestir la camiseta de la selección nacional se convirtió en un compromiso comercial secundario, generando un distanciamiento doloroso con una hinchada que ya no se ve representada en la cancha.


Fútbol base:Campo de fútbol de la vieja escuela



Sin embargo, hay quienes nos demuestran que mantener la esencia es posible. La selección de Argentina en este Mundial de 2026 es el ejemplo más claro de patriotismo y temperamento. A pesar de que casi todo su plantel milita y trabaja en el fútbol europeo, los jugadores saltan a la cancha con un hambre de gloria y un orgullo por su bandera que conmueven al mundo. Su histórica y sufrida victoria frente a Inglaterra para meterse en la final no fue fruto de un pizarrón ajeno, sino del alma, de la garra y de la picardía legítimamente nuestras.


Los argentinos sienten una admiración genuina por los ídolos del deporte que aman.



Esta fuerza cultural es la que desprecian las dirigencias corruptas e incompetentes de nuestras federaciones, como vemos históricamente en la CBF y en otras entidades del continente. Los dirigentes humillan y descartan a los entrenadores nacionales, olvidando que los cinco títulos mundiales de Brasil fueron conquistados exclusivamente por técnicos brasileños, jugando un fútbol puramente sudamericano. Es una lección evidente: todos los países de América del Sur que han sido campeones del mundo vencieron sin técnicos europeos. Nuestra escuela es autosuficiente en talento y conducción.


Inestabilidad en la CBF do Brasil: cinco presidentes arrestados o destituidos a lo largo de siete mandatos.




Para agravar este escenario, la crisis ética ecoa en los estudios de televisión y radio. Es intolerable ver a exjugadores, hoy transformados en comentaristas y conductores de programas, usar el micrófono para ofender a los atletas y agredir la inteligencia de los televidentes y radioescuchas. Mandar al hincha a "cambiar de canal" ante críticas legítimas es un acto de arrogancia inaceptable, muchas veces respaldado por la omisión de los patrocinadores. Peor aún: estos espacios han sido utilizados para mezclar la política con el deporte, dividiendo a la audiencia en lugar de unir al pueblo a través del fútbol.


Souza, el autoproclamado «estrella» Neto y Velloso: los abanderados de la superioridad moral en televisión.




El micrófono y la pelota exigen respeto. Necesitamos blindar al deporte de la política, profesionalizar las gestiones institucionales, valorar a nuestros entrenadores y proteger el fútbol callejero. Solo exigiendo una prensa deportiva que vuelva a educar y a valorar las raíces, enseñando a las nuevas generaciones el amor a la patria, es que América del Sur volverá a ser la verdadera dueña del fútbol mundial.

2026/07/15

La desconexión histórica de la izquierda chilena: Del desencanto de la transición al colapso de 2026

Por: Rodolfo Varela


El escenario político de Chile en 2026, marcado por un giro hacia la centroderecha tras las elecciones presidenciales, no es un fenómeno fortuito ni una respuesta de corto plazo. Para comprender la actual crisis de identidad y el rechazo ciudadano hacia los partidos de izquierda, es imperativo mirar hacia atrás. 


Concepto principal: El contraste entre las promesas políticas de la izquierda y la realidad social de Chile.


La raíz del descontento actual no nació con el gobierno de Gabriel Boric; se sembró durante las décadas posteriores a la dictadura militar, cuando los sectores que prometieron transformaciones estructurales optaron, en su lugar, por administrar el modelo heredado.

La administración del legado y las promesas rotas


Tras el fin de la dictadura de Augusto Pinochet, las coaliciones de centroizquierda que gobernaron el país durante la mayor parte de la transición mantuvieron intactos los pilares del sistema socioeconómico neoliberal. A pesar de los discursos de justicia social, la estructura fundamental del Estado subsidiario no se desmanteló.


El comienzo de las mentiras


Para un amplio sector de la población, la llamada "izquierda" de la postdictadura se mimetizó con las élites económicas. Con el paso de los años, se consolidó la percepción de que la clase política progresista se elitizó y se enriqueció a costa de la confianza de un pueblo que votó por el cambio. El avance económico real para la clase trabajadora se estancó, mientras el costo de la vida y la brecha de desigualdad seguían creciendo.

Pilares del descontento: Previsión, salud y el estancamiento industrial


El desencanto ciudadano se sostiene sobre promesas incumplidas en áreas vitales:

    El sistema de AFP: Las Administradoras de Fondos de Pensiones han sido percibidas históricamente por la ciudadanía como un abuso institucionalizado. A pesar del clamor social por una reforma profunda, los sucesivos gobiernos supuestamente progresistas mantuvieron el sistema, postergando soluciones estructurales.


     La gran estafa chilena. Las masivas protestas contra el sistema privado de pensiones de Chile AFP.



    Salud y pobreza: El acceso a una salud pública digna continuó siendo una deficiencia crónica. Mientras el sistema privado prosperaba, la salud pública acumulaba listas de espera, profundizando la vulnerabilidad y la pobreza de las familias de menores ingresos.


                                                          
    El drama de la pobreza en Chile


Nulo desarrollo industrial y tecnológico: El país continuó dependiendo de la exportación de materias primas sin valor agregado. La falta de inversión en industrias tecnológicas y de innovación impidió la creación de nuevas y mejores fuentes de trabajo técnico y profesional, limitando la movilidad social.


El impacto en 2026: Frente Amplio y Partido Comunista


Esta acumulación de frustraciones históricas pavimentó el camino para los debates que hoy dividen al sector en la oposición:

El Frente Amplio: Surgido originalmente como una fuerza joven que criticaba precisamente los "30 años" de la transición, terminó enfrentando el mismo desgaste al llegar al poder, siendo acusado de falta de experiencia y de reproducir lógicas de élite.


El Partido Comunista: Su postura más rígida y su defensa de agendas tradicionales profundizaron las tensiones dentro del bloque de izquierda, fragmentando la estrategia de oposición y dificultando una autocrítica unificada sobre la gestión de la seguridad pública y la crisis migratoria.

Conclusión

La crisis de la izquierda chilena en 2026 es el resultado de un divorcio prolongado entre la retórica y la acción. La ciudadanía no solo castigó la gestión reciente, sino también un historial de décadas de concesiones y asimilación al sistema que alguna vez prometieron cambiar.


Colapso en la red asistencial chilena


El desafío actual del sector no es solo renovar sus liderazgos, sino demostrar si es capaz de volver a conectar con las necesidades materiales y cotidianas de la población.

2026/07/14

Santos FC: Cómo la Incompetencia de una Vieja Política Logró Empequeñecer a un Gigante Mundial

Por Rodolfo Varela

El Santos Futebol Clube no es solo un club de fútbol; es un patrimonio cultural del deporte global. Estamos hablando del escuadrón que detuvo una guerra en Nigeria, que conquistó América Latina en tres ocasiones y que humilló a los gigantes de Europa en su propio patio. Nadie en el planeta tiene las credenciales del "Peixe". Sin embargo, al mirar la realidad reciente del club, la pregunta que resuena en el pecho de cualquier aficionado es: ¿cómo permitieron los últimos dirigentes que este coloso mundial llegara a este punto?


Pelé (Edson Arantes do Nascimento) es el mayor icono en la historia del Santos FC y el futbolista más conocido y venerado del planeta.



Sin embargo, al mirar la realidad reciente del club, la pregunta que resuena en el pecho de cualquier aficionado es: ¿cómo permitieron los últimos dirigentes que este coloso mundial llegara a este punto?

La respuesta es dolorosa, pero directa: el Santos fue víctima de sucesivas gestiones desastrosas que demostraron un total desconocimiento —o un completo desprecio— por la biografía y la grandeza de la institución


El Abismo entre el Pasado Glorioso y el Presente de Crisis


Mientras la historia del Santos se escribe con letras de oro, la realidad administrativa reciente fue diseñada con tinta roja y demandas judiciales.



El Terror de América y Europa: El Santos construyó su fama internacional destruyendo al Real Madrid en el Bernabéu (4-0), al Barcelona en el Camp Nou (5-1) y al Benfica de Eusébio en la Luz (5-2). El club era una máquina de facturación itinerante en torneos cortos por toda Sudamérica.



O time que parou a guerra!



La Realidad de la Insolvencia:
En las últimas décadas, las directivas transformaron esa marca global en un club asfixiado por una deuda que hoy supera la marca de los R$ 1.100 millones (aproximadamente 200 millones de dólares). El dinero de los patrocinios modernos pasó a ser drenado para pagar intereses, demandas y cargas laborales, en lugar de ser invertido en el fútbol.


Los Tres Pecados Capitales de las Últimas Directivas


El aficionado tiene toda la razón al indignarse. El declive que llevó al inédito y trágico descenso en 2023 no fue un accidente de trayecto, sino el resultado de tres graves fallas de planificación:


Ceguera de Marketing e Aislamiento Político: El departamento de marketing y las directivas fallaron miserablemente en transformar el mayor activo del club —su historia— en ingresos recurrentes. Mientras clubes europeos sin un tercio de la historia santista crean escuelas globales y marcas internacionales, el Santos se aisló. El proyecto "Santos del Mundo" fue tímido y tardío para un club que ya fue el más popular del planeta.




Peixe lança campanha “Santos do Mundo”




Vender el Almuerzo para Pagar la Cena y Humillaciones Internacionales: El club se convirtió en rehén de sucesivos episodios de "Transfer Ban" de la FIFA por impagos en negociaciones básicas. El caso de Jean Lucas con el Mónaco es la prueba viva de esta incompetencia crónica, generando sanciones internacionales recurrentes que bloquean al club en el mercado. Para colmo, gestiones pasadas acumularon una deuda de R$ 90,5 millones con la empresa de Neymar, llegando al punto absurdo de poner el CT Meninos da Vila como garantía contractual. Es la destrucción del patrimonio físico por pura incompetencia de flujo de caja.






Trituradora de Entrenadores y Plantillas Mediocres: La falta de convicción táctica hizo que el Santos cambiara de dirección técnica como quien se cambia de ropa. Sin dinero y sin proyecto, las directivas armaron plantillas deficientes que arrastraron el nombre del club por el lodo de la zona de descenso durante años seguidos, apostando por piezas baratas de representantes aliados en lugar de valorar la mística de Vila Belmiro.



Os últimos técnicos do Santos 😬


Conclusión: La SAF como Última Esperanza contra la Vieja Política


Es inadmisible que un club que enseñó al mundo a jugar al fútbol pase por humillaciones financieras y deportivas. Los dirigentes que comandaron al Santos en los últimos años actuaron como si estuvieran al frente de un club de barrio, ignorando a los millones de aficionados y la reverencia mundial que carga el escudo alvinegro.



Pelé e Neymar são os maiores ícones da história do Santos FC e patrimônios imateriais do clube.


Hoy, la transformación en SAF (Sociedade Anônima do Futebol) y la búsqueda de un gran inversor internacional no son solo una alternativa de mercado, sino la última tabla de salvación. 


El Santos FC es el club más grande de la historia del mundo.


Es necesario arrancar al Santos de las garras de la vieja política de los consejeros y de las trabas estatutarias, que todavía se resisten a la modernización y retrasan las propuestas de grupos extranjeros para mantener pequeños privilegios internos. Solo así devolveremos a este coloso a la cima del fútbol mundial, de donde nunca debió salir.

2026/07/13

El Declive del Debate Deportivo: Cuando la Militancia y la Polémica Reemplazaron al Verdadero Periodismo



Por: Rodolfo Varela
Director de Radio y TV, con una carrera iniciada en Chile en 1967.


Para alguien que ha dedicado más de cinco décadas a la comunicación y a la publicidad en América Latina, comenzar el día viendo los actuales programas deportivos de radio y televisión en Brasil se ha convertido en un ejercicio doloroso. Inicié mi trayectoria profesional en Chile en 1967 y, desde que adopté a Brasil como mi hogar en 1976, he seguido de cerca las transformaciones técnicas, estéticas y éticas de los medios brasileños. 


Pelé, el hombre responsable del amor de los brasileños por el fútbol.


Conozco profundamente la historia y la calidad del periodismo de este país. Es justamente por ese respeto al pasado que el escenario actual me causa una profunda vergüenza profesional: el periodismo deportivo de alto nivel ha dado paso a un espectáculo de groserías, militancia política y ataques sistemáticos a nuestros ídolos.


El primer gran síntoma de esta decadencia es la transformación de exjugadores en presentadores y comentaristas sin la más mínima preparación técnica o ética. Al mando de potentes micrófonos, figuras como el llamado "Craque Neto" utilizan el espacio público para ofender al telespectador, disparando términos peyorativos como "orelhudo" (orejón) y "zé ruela" (inepto). Aquellos que hoy se autotitulan referentes deberían mirar su propio pasado; basta una rápida búsqueda en internet para recordar el comportamiento controvertido, las polémicas y la postura lejos de ser ejemplar que este mismo presentador mantenía en su época de atleta profesional.



Thiago Asmar arremete contra André Rizek por su actitud de superioridad moral: «Una prensa sin vergüenza»




Esta falta de autoridad moral se repite con Walter Casagrande. El exjugador utiliza frecuentemente sus espacios en los medios para destilar ofensas e intentar deconstruir la imagen de Neymar, el único gran ídolo de la actual generación de niños en Brasil. Casagrande, cuya biografía pública está ampliamente marcada por serios problemas personales y abusos del pasado, carece de legitimidad para dictar reglas de comportamiento o actuar como juez de la moral ajena en la televisión.


Este fenómeno, sin embargo, no se limita a los exatletas. Periodistas veteranos han abandonado la imparcialidad para abrazar el papel de "activistas de la corrección política" (o lacradores, como se dice en Brasil). Juca Kfouri es el reflejo definitivo de esta transición. En sus columnas, Kfouri insiste en la narrativa de que Neymar no es una referencia y representa una mala influencia para la juventud. Al hacerlo, el periodista ignora deliberadamente el impacto social del Instituto Projeto Neymar Jr., que atiende directamente a más de 3 mil niños y ampara a unas 10 mil familias, además del historial de ayuda humanitaria internacional y el apoyo a causas en la Amazonía. El periodismo de Kfouri fue asfixiado por una militancia ideológica de izquierda que ciega el análisis de los hechos.


El problema es estructural. Cadenas como TV Globo y Band parecen haber abdicado de producir programas deportivos e informativos reales para priorizar agendas ideológicas y debates vacíos que solo buscan el conflicto y el compromiso digital (engagement).


Los periodistas deportivos de mayor confianza en Brasil



Esta prensa omisa contempla de brazos cruzados —o aplaudiendo— el desmantelamiento de nuestro fútbol por parte de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF). Bajo una dirección deficiente y asfixiada por disputas de poder, la entidad intenta forzar una europeización artificial y fracasada, ahogando el ADN del fútbol-arte que consagró a grandes y competentes entrenadores brasileños. El resultado de esta desastrosa gestión fue la vergonzosa y apática participación en el Mundial de 2026. Vimos en la cancha a un grupo de jugadores sin motivación, sin orgullo y completamente desconectados del peso histórico de esta respetada camiseta pentacampeona. Mientras la Selección amargaba el papelón del 11º lugar general, la CBF se preocupaba únicamente por armar "circos" festivos de mercadotecnia y lanzar videos institucionales vacíos, sin realizar ninguna autocrítica sobre la ruina técnica de nuestro deporte.


Brasil pierde ante Noruega y queda fuera del Mundial



Como hombre de comunicación que conoce el valor de la profesión más allá de las fronteras, no puedo callarme. El público brasileño y nuestra juventud merecen respeto, información técnica y la preservación de la historia de nuestros atletas, no un tribunal mediático movido por la vanidad y la militancia política.

2026/07/08

El fútbol secuestrado: Entre el negocio geopolítico y la prensa del linchamiento



Por: Rodolfo Varela

El fútbol ha dejado de pertenecerle a la gente. Lo que nació en las calles como una fiesta comunitaria e inclusiva, hoy se ha transformado en una fría corporación transnacional donde mandan los billetes, los intereses políticos y una prensa que prefiere el escándalo moral sobre el análisis táctico. La Copa Mundial de la FIFA 2026 es, lamentablemente, la prueba definitiva de esta metamorfosis.


Fútbol de la vieja escuela: una imagen que encapsula una época en la que el talento se imponía sobre cualquier otra cosa.

El negocio por encima del hincha



El torneo actual pasará a la historia no por el juego, sino por la exclusión. La implementación por parte de la FIFA de un sistema de precios dinámicos convirtió las entradas en un lujo prohibitivo, alejando al hincha tradicional de las gradas para sustituirlo por corporaciones. Además, el juego mismo se interrumpe con "pausas de hidratación" obligatorias —incluso en estadios con aire acondicionado— diseñadas exclusivamente para meter comerciales de televisión. El espectáculo comercial devoró al deporte.



El Mundial más sobrevendido de la historia: el negocio le gana a la pelota


La cancha de la geopolítica y el arbitraje bajo sospecha


La pureza competitiva saltó por los aires con escándalos políticos sin precedentes. El ejemplo más obsceno ocurrió tras el partido de los dieciseisavos de final en el que Estados Unidos venció 2-0 a Bosnia y Herzegovina. El delantero norteamericano Folarin Balogun anotó el primer gol, pero posteriormente recibió una tarjeta roja directa por una dura falta sobre el defensor Tarik Muharemovic, una expulsión ratificada tras la revisión del VAR.


La primera vergüenza de un Mundial con todo bajo control hasta que el control dio la cara: La presencia de Folarin Balogun en el partido de cuartos fue el descaro



Lo que debió ser una sanción reglamentaria e inapelable se convirtió en un tablero geopolítico: la interferencia directa del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, presionó a la FIFA para levantar el castigo al jugador. Utilizando desde la Casa Blanca el insólito argumento de "seguridad nacional" para forzar la presencia del atleta en la siguiente fase, se sentó un precedente nefasto en la historia de los mundiales: el reglamento ya no es igual para todos; se dobla ante el poder del anfitrión.


Trump pidió a la FIFA que revisara la suspensión de un jugador de EE. UU.



Esta jerarquía de mercado se refleja en el césped, donde las selecciones de menor peso comercial son descaradamente perjudicadas para proteger el negocio televisivo de las potencias. Lo vimos con los escandalosos errores del árbitro Raphael Claus que dejaron fuera a la histórica selección de Cabo Verde frente a Argentina, coronado con la vergonhosa imagen del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, celebrando el pase albiceleste en el palco. Días después, la historia se repitió con un arbitraje sumamente cuestionado que frenó la hazaña de Egipto frente al mismo rival. Si el destino de los partidos se decide en los despachos o en el silbato condicionado, el fútbol ha muerto.

Periodismo de barricada: El linchamiento a los ídolos


Este ecosistema corrupto se alimenta de un periodismo deportivo que abandonó la crónica para convertirse en un apéndice de las agendas políticas y morales. Tras la sorpresiva eliminación de Brasil ante Noruega, figuras mediáticas y exjugadores utilizaron los micrófonos no para evaluar el rendimiento técnico, sino para destilar antipatías personales.


El ensañamiento contra Neymar Junior es el ejemplo perfecto de esta "cultura del lacrador". Comentaristas como Juca Kfouri atacaron al jugador con insultos personales como "pequeno cafajeste", mientras que Walter Casagrande calificó al astro como la "cereja podre" de un bolo azedo.


Juca Kfouri y Casagrande contra Brasil



Lo preocupante no es la crítica deportiva, la cual es válida, sino la ceguera selectiva de estos micrófonos. Esta prensa oculta deliberadamente el lado humano del ídolo porque el bien no genera clics. Raras veces se habla de su millonaria ayuda humanitaria a las víctimas de los terremotos en Venezuela, su masivo apoyo económico al sur de Brasil durante las inundaciones, o el impacto social del Instituto Proyecto Neymar Jr. que rescata a miles de niños de la vulnerabilidad. Prefieren el linchamiento moral para alimentar el algoritmo de la indignación.



Neymar Jr. visita su instituto y recuerda su infancia en el barrio donde su proyecto social atiende actualmente a más de 3.000 jóvenes.


Recuperar la esencia



El fútbol-negocio y la prensa militante intentan arrebatarnos el juego. Al silenciar a los países pequeños, arrodillarse ante los presidentes de turno y deshumanizar a los ídolos populares para conseguir visualizaciones, están matando la esencia del deporte más hermoso del mundo. Es hora de que el periodismo independiente y los verdaderos aficionados volvamos a poner el balón, y la honestidad, en el centro de la cancha.

2026/07/07

Listas de la muerte en Chile: El colapso de la salud pública ante la indolencia de una clase política insaciable

Por: Rodolfo Varela


La crisis del sistema político no es una cuestión de ideologías; no se trata de izquierdas o derechas. Es el reflejo podrido del descaro de los políticos de turno que se llenan los bolsillos con el dinero público para su beneficio personal, olvidando por completo para qué fueron elegidos. Mientras el Congreso y las altas esferas del poder se hunden en privilegios y dietas millonarias, el pueblo chileno paga la factura más alta y dolorosa: su propia vida.


El 96% de los chilenos opina que se deben hacer cambios al sistema de salud



Los datos del primer trimestre de 2026 del Ministerio de Salud, revisados por el centro de estudios Libertad y Desarrollo (LyD), exponen una realidad criminal. Las intervenciones quirúrgicas pendientes han alcanzado la cifra más alta desde que se tienen registros históricos: 398.496 pacientes atrapados en un limbo médico. Esta es una deuda de sangre que el Estado chileno tiene con su gente. El colapso es total, con la cantidad de beneficiarios de Fonasa en lista de espera superando una vez más la escalofriante cifra de 2,5 millones de personas que aguardan por una atención que parece nunca llegar.



Chile frente a la hipocresía del los gobiernos en la salud pública



¿Dónde están los parlamentarios que deberían estar fiscalizando y legislando para frenar este desastre? El Congreso chileno simplemente no hace su trabajo. Los políticos están demasiado ocupados operando en sus burbujas de poder, asegurando sus reelecciones y blindando sus millonarios ingresos, los cuales aumentan de espaldas a la precariedad de los ciudadanos. Cada día que un diputado o senador chileno asiste a debatir trivialidades o a tranzar favores políticos, un paciente en una región apartada o en la periferia de Santiago empeora o fallece esperando una cirugía básica.



Bochornoso: suspenden sesión de la Cámara de Diputados por ausencia de 100 legisladores en 2025



La podredumbre del sistema radica en que los recursos del Estado, que deberían financiar pabellones quirúrgicos, contratar especialistas y dignificar los hospitales públicos, se diluyen en la burocracia, la ineficiencia y la corrupción de quienes administran el poder. La salud pública en Chile ha dejado de ser un derecho garantizado para convertirse en el monumento más visible del fracaso de sus gobernantes. 


Ministra de Salud, May Chomalí.


El pueblo chileno no necesita más promesas de campaña ni discursos moralistas; exige que los políticos hagan su labor, devuelvan la dignidad a la patria y dejen de lucrar a costa del sufrimiento de millones de enfermos que ya no pueden esperar más.

2026/07/06

El masacre de los ídolos y la destrucción de la identidad: Cómo el fútbol brasileño perdió su esencia



Por: Rodolfo Varela

El fútbol brasileño vive la mayor crisis de identidad de su historia, pero el principal culpable no está solo dentro de la cancha. El verdadero cáncer que corroe el deporte es la combinación entre una directiva omisa en la CBF cegada por la obsesión de copiar una fórmula europea que no funciona para o Brasil— y un periodismo deportivo mediocre, "lacrador" y excesivamente politizado. En lugar de analizar la táctica, la técnica y la genialidad que transformaron en el único país pentacampeón del mundo, parte de la prensa tradicional convirtió las cabinas de transmisión en tribunais morales. ¿El objetivo? Destruir a sus propios ídolos para conseguir clics y audiencia.


Brasil que negoció sus formas, que perdió su identidad.


Para entender el tamaño del error brasileño, basta con mirar al lado. Argentina demostró al mundo que es posible tener jugadores actuando en los mayores clubes de Europa sin perder la esencia. Cuando visten la camiseta de su selección, los atletas argentinos juegan con una postura aguerrida, con amor a la patria, sangre en los ojos y respeto a su pueblo. Mientras ellos mantuvieron la picardía, la garra y el orgullo nacional, los dirigentes de la CBF intentaron transformar al jugador brasileño en un "robot táctico" europeo, burocratizando su juego, encasillando el regate y apagando la grande improvisación. Olvidaron que Brasil fue campeón mundial cinco veces comandado exclusivamente por entrenadores brasileños, profesionales que entendían la psicología, el ritmo y el alma del atleta de este grande país.


La historia de la selección brasileña está marcada por grandes entrenadores que llevaron a Brasil a la cima del fútbol mundial.



El blanco preferencial de esta engranaje destructivo, alimentado por esa mentalidad colonizada, siempre fue Neymar Júnior. El camisa 10 cargó el peso de la Selección Brasileña en sus espaldas durante más de una década, prácticamente solo. A diferencia de las eras de oro de Pele "Rei do Futebol", Garrincha Apelidado de "Anjo de Pernas Tortas", Romário, Bebeto, Ronaldo Fenómeno, Ronaldinho Gaúcho, Kaká, Cafú, Adriano y Roberto Carlos —donde los cracks jugaban rodeados por otros genios—, Neymar tuvo que ser el cerebro, el alma y la única esperanza de un equipo muchas veces mediano. Incluso bajo esa presión inhumana, se convirtió en el máximo goleador de la historia de la Selección.


Pelé y Garrincha como la mejor dupla de Brasil en la historia de la Copa del Mundo.


Pero la genialidad con la pelota no basta para comentaristas como Juca Kfouri o el exjugador Walter Casagrande. Para ese sector de los medios, que estudia periodismo pero olvida cómo ejercer la profesión con ética, lo que importa es patrullar la vida extracancha del atleta. Juzgan sus elecciones personales, sus amistades y sus posiciones políticas con un moralismo barato. Llega a ser vergonzoso ver a exjugadores que no son referencia ni ejemplo de conducta para absolutamente nadie subirse a tarimas virtuales para disparar estupideces contra un patrimonio del fútbol mundial.

Neymar iguala a Pelé como los únicos brasileños en marcar en cuatro Mundiales.


Esa misma prensa militante se empeña en silenciar el gigantismo humano de Neymar. Poco o nada se habla sobre el Instituto Proyecto Neymar Jr., que atiende a más de 3 mil niños vulnerables y a sus familias en Praia Grande, transformando vidas sin recibir un solo centavo de ayuda del gobierno. Se ignoran sus donaciones humanitarias internacionales, como las enviadas a Venezuela, demostrando que él es un campeón también en la solidaridad. Para los moralistas del balón, la caridad del ídolo no vende; la persecución, sí.


Afortunadamente, el hincha brasileño está despertando y migrando hacia los medios digitales en busca de oxígeno. Profesionales que honran el verdadero periodismo independiente y la esencia del fútbol —como Thiago Asmar (Pilhado), Tiago Leifert, André Rizek y Bruno Prado— se convirtieron en voces fundamentales. Ellos ejercen la valentía de blindar los cracks de críticas cobardes, insistiendo en que el talento técnico debe ser soberano. Ellos entienden que el fútbol es la alegría del pueblo, y no una pauta ideológica.

Brasil con una plantilla que intimidaba a cualquier rival.



La persecución implacable de la vieja prensa, sumada al inmediatismo cobarde de los dirigentes que dan paciencia infinita a técnicos extranjeros mientras incineran a los nacionales, cobró su precio en la apatía de la Selección. Al masacrar psicológicamente la mayor referencia e intentar borrar la historia, la prensa logró alejar al hincha de su equipo y quitarle el placer a los atletas de vestir la 'amarelinha'. 

Llegó la hora de que la CBF tire a la basura la cartilla europea y rescate el respeto por sus ídolos. Brasil necesita volver a sus orígenes, valorar la osadía y el fútbol arte, dejando la censura de lado para que el país del fútbol pueda, finalmente, volver a sonreír.


2026/06/26

La cuenta de la infamia: El norte chileno herido y la voz de la memoria

Por: Rodolfo Varela

Conozco el polvo del desierto, el sacrificio del minero y el temple de un pueblo que, durante generaciones, sostuvo con su trabajo buena parte de la riqueza de Chile. Mi vínculo con el norte no nació desde un escritorio ni desde la comodidad de Santiago. Fui director de Radio Diego de Almeyda y viví esa realidad desde dentro. 


                                        Radio Diego de Almeida CA 82 de Pueblo Hundido


Pero mi historia con Chile quedó marcada mucho más profundamente: fui exonerado político, preso político y sobreviviente de la tortura durante la dictadura de Augusto Pinochet. Sé, por experiencia propia, cuánto dolor costó imponer, a sangre y fuego, el modelo económico que aún determina buena parte de nuestras vidas.


Por eso, cuando hoy recorro Chile, mi indignación no nace de una teoría económica ni de una trinchera ideológica. Nace de la memoria, de las cicatrices y de la experiencia. Lo que observo en nuestras calles y, especialmente, en el norte minero, está muy lejos del supuesto "oasis" macroeconómico que durante años celebraron gobiernos y tecnócratas. Lo que veo es la convivencia brutal entre la riqueza de unos pocos y la precariedad de millones de chilenos.


Este ya no es un debate entre derechas e izquierdas. El hambre no vota. La pobreza no milita en ningún partido. La desesperación cotidiana de miles de familias es el resultado de décadas de promesas incumplidas, discursos vacíos y una dirigencia política que, sin importar el color de sus gobiernos, terminó administrando el mismo modelo sin resolver las profundas desigualdades que afectan a la población.


Las matemáticas de la precariedad


¿Cómo puede sobrevivir una familia cuando el salario mínimo apenas supera los 550 mil pesos, mientras un arriendo promedio en una ciudad chilena bordea los 600 mil? La respuesta es simple: no puede.

Es una ecuación imposible que obliga a miles de trabajadores a vivir hacinados, endeudados o expulsados hacia campamentos y sectores periféricos donde muchas veces faltan servicios básicos. El problema ya no es solamente la pobreza; es la pérdida progresiva de la dignidad.


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La misma tragedia alcanza a nuestros adultos mayores.

Después de décadas de trabajo, el sistema previsional incumplió la promesa sobre la cual fue construido. Prometió seguridad y terminó entregando incertidumbre. Miles de jubilados sobreviven gracias al complemento que entrega el Estado mediante la Pensión Garantizada Universal. Sin ese aporte, una enorme cantidad de pensionados viviría bajo la línea de la pobreza. El mercado, por sí solo, nunca garantizó una vejez digna.


Un Congreso distante de la realidad


Mientras tanto, resulta inevitable preguntarse si quienes legislan conocen realmente la vida cotidiana de la mayoría de los chilenos.

Mientras perciben remuneraciones que los ubican entre los funcionarios mejor pagados del país, millones de ciudadanos deben decidir cada mes entre pagar el arriendo, comprar medicamentos o alimentar a sus familias.


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La distancia entre la clase política y la realidad social se ha convertido en una de las mayores crisis de confianza que enfrenta nuestra democracia.

Los discursos abundan. Las soluciones siguen esperando.


El norte: subsuelo rico, superficie abandonada


La contradicción más dolorosa de Chile se encuentra en el norte.

Desde Calama hasta la Región de Atacama, el país extrae el cobre y el litio que alimentan industrias estratégicas en todo el mundo y generan miles de millones de dólares cada año.

Sin embargo, basta recorrer esas mismas ciudades para encontrarse con hospitales colapsados, infraestructura insuficiente, contaminación ambiental, campamentos sin alcantarillado ni agua potable y comunidades que continúan esperando inversiones básicas.


Riqueza extrema: en Chile, los ultrarricos poseen las mayores fortunas de América Latina.


Ninguna otra región expresa con tanta crudeza la paradoja chilena: el territorio que más riqueza genera para el país es también uno de los que más convive con el abandono y la desigualdad.

El centralismo fiscal continúa absorbiendo gran parte de esos recursos hacia Santiago, mientras las regiones productoras reciben una fracción insuficiente para enfrentar sus necesidades.

A ello se suma el sistema de turnos mineros. Miles de trabajadores obtienen legítimamente buenos ingresos, pero gran parte de esos recursos termina gastándose fuera del norte. Las regiones quedan soportando el aumento del costo de la vida, el deterioro ambiental, la presión sobre los servicios públicos y un crecimiento urbano que muchas veces supera la capacidad de respuesta del Estado.


Un llamado a la decencia


Quienes gobiernan Chile deberían abandonar por un momento las oficinas y recorrer, sin comitivas ni protocolos, las calles de Calama, Copiapó, Inca de Oro, Diego de Almagro, El Salvador, El Salado, Portal del Inca, Chañaral y tantas otras localidades donde la riqueza del subsuelo contrasta dolorosamente con la precariedad de la superficie.

Deberían mirar a los ojos de los jubilados que deben escoger entre comprar medicamentos o alimentos. Deberían conversar con los trabajadores que producen la riqueza nacional y que, aun así, no logran acceder a una vivienda digna.

Porque un país verdaderamente desarrollado no se mide únicamente por el crecimiento de su Producto Interno Bruto ni por la cantidad de tratados comerciales que firma.


La memoria no sirve para vivir del pasado; sirve para impedir que la injusticia se convierta en costumbre.


Se mide por la calidad de vida de su gente.

Se mide por la dignidad con que viven sus trabajadores.

Se mide por el respeto hacia quienes dedicaron toda una vida al desarrollo nacional.

Quienes sobrevivimos a la prisión política y a la tortura aprendimos que el silencio nunca ha sido una opción. Por eso seguiremos denunciando las injusticias, gobierne quien gobierne. La memoria no puede transformarse en resignación.

Chile necesita una verdadera política de desarrollo que fortalezca el empleo de calidad, impulse la industrialización, reduzca el centralismo, garantice pensiones dignas y coloque nuevamente al ser humano por encima de los intereses económicos.

Chile no necesita más discursos; necesita decisiones.

No necesita nuevas promesas electorales; necesita gobernantes capaces de comprender que el crecimiento económico pierde toda legitimidad cuando no mejora la vida de quienes generan esa riqueza con su trabajo.

La verdadera grandeza de Chile no estará en las toneladas de cobre o de litio que exporte al mundo. Estará el día en que esa riqueza se refleje, finalmente, en la dignidad, la seguridad y la esperanza de todos los chilenos.