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2026/02/03

Chile no es ganado

Crisis de los medios, pérdida de identidad y cansancio ciudadano


Estallido social en Chile y crisis de credibilidad de la prensa tradicional


Por Rodolfo Varela

Los chilenos están cansados. Cansados de ver, leer y escuchar siempre lo mismo. Cansados de ser tratados como masa, como ganado que puede ser llevado de un lado a otro sin pensamiento crítico ni memoria histórica. 


Durante décadas hemos sido sometidos a un modelo político, económico y comunicacional heredado del neoliberalismo impuesto por la dictadura de Augusto Pinochet, un modelo que no solo precarizó derechos sociales, sino que también deformó profundamente nuestro sistema de medios.


Medios concentrados, pensamiento uniforme


La desconfianza del público hacia la televisión, la radio y la prensa escrita en Chile no es casual ni reciente. Responde a una combinación de factores políticos, estructurales, editoriales y culturales que se han agudizado con fuerza en la última década.

Uno de los problemas más graves es la alta concentración de la propiedad de los medios en pocas manos, muchas de ellas ligadas a grandes conglomerados económicos nacionales y extranjeros. Esta concentración limita el pluralismo informativo, debilita la cultura local y borra la idiosincrasia chilena.


Ley de Medios: El debate sobre el futuro del periodismo en Chile


En la prensa escrita, el dominio histórico de dos grandes grupos —El Mercurio y Copesa (La Tercera)— ha generado una percepción generalizada de monotonía ideológica, con portadas previsibles y líneas editoriales funcionales al poder económico y político.

En la televisión, la situación no es mejor. La mayoría de los canales pertenece a grandes grupos empresariales, muchos de ellos extranjeros, lo que despierta legítimas sospechas sobre conflictos de interés al cubrir temas que afectan a sus dueños o al gobierno de turno, considerando además que las concesiones dependen directamente del Estado.



Redes sociales versus prensa 'oficial': ¿quién miente más?

Televisión centralista y desconectada del país real

Como hombre de las comunicaciones con más de medio siglo de trayectoria, puedo afirmar que la televisión abierta chilena es percibida como políticamente uniforme, excesivamente centralista y desconectada de las regiones. Santiago monopoliza el debate, mientras vastos sectores del país no se ven reflejados ni representados.

A esto se suma la crítica persistente a los matinales y programas radiales, acusados de priorizar el sensacionalismo, el espectáculo vacío y contenidos de pésima calidad. Programas que muchos chilenos llaman, sin eufemismos, “programas basura”. Se sobreexplotan la delincuencia y el miedo para subir el rating, mientras se descuidan contenidos culturales, educativos o realmente útiles para la ciudadanía que, paradójicamente, sostiene estos medios consumiendo los productos de sus auspiciadores.

Existe además una percepción clara de falta de autenticidad: conductores y conductoras más preocupados de su lucimiento personal que del rigor periodístico.




Chile está entre los países que menos confían en la prensa


El estallido social: un punto de quiebre


El estallido social de 2019 marcó un antes y un después. Durante y después de las protestas, creció la sensación de que los medios tradicionales actuaban como voceros de la élite o mantenían un “silencio ruidoso” frente a demandas sociales legítimas. Esto tuvo consecuencias concretas: Chile cayó significativamente en los rankings internacionales de libertad de prensa, como los de Reporteros Sin Fronteras.


Crisis del modelo y precarización profesional


La crisis del modelo de negocio ha golpeado con fuerza. La caída de la inversión publicitaria, la pérdida de credibilidad y la precarización laboral han debilitado la investigación periodística profunda y la honestidad profesional.

En las radios, muchas emisoras regionales se han visto obligadas a vender sus frecuencias a grandes cadenas o grupos religiosos. La falta de financiamiento, creatividad y locutores profesionales ha convertido muchas radios en simples vitrolas sin contenido ni identidad.

En la prensa escrita, la dificultad para adaptarse al entorno digital ha provocado el cierre de revistas y la reducción de redacciones, afectando directamente la calidad informativa.



Hay 'prensa libre' y 'libertad de prensa' en Chile?


La dictadura del clic y del rating


La migración del público —especialmente joven— hacia redes sociales y plataformas digitales ha envejecido la audiencia de la televisión abierta. Frente a esto, los canales han optado por competir con tácticas de periodismo amarillista, exagerando hechos y banalizando contenidos para retener atención en un ecosistema saturado que la ciudadanía ya no tolera.

Se mezclan temas de alta relevancia pública con lo chabacano bajo el argumento de que “eso es lo que vende”. El resultado es devastador: desinterés por los asuntos públicos, especialmente entre los jóvenes, que perciben estos formatos como teatrales, poco fiables y vacíos.


El lenguaje: de rol educativo a empobrecimiento cultural


Antes, la televisión y la radio cumplían un rol educativo. Enseñaban a hablar, a expresarse, a pensar. Hoy funcionan como un simple espejo de la calle, renunciando a proponer estándares más elevados.

El abuso de muletillas, garabatos y modismos“cachái”, “onda”, “po”, “pucha”— en contextos formales empobrece el vocabulario y afecta especialmente a los jóvenes en etapa de aprendizaje. La rapidez y la emoción se imponen sobre la precisión y la claridad.

No es casual que el español chileno sea considerado uno de los más difíciles del mundo hispanohablante: velocidad extrema, aspiración de la “s”, modismos únicos, voseo propio y el uso omnipresente del “huevón”, palabra indescifrable para cualquier extranjero.



Medios, audiencias y crisis


Recuperar identidad, cultura y credibilidad


Aunque informes recientes del Centro de Estudios Públicos (CEP) muestran un leve repunte de confianza frente a la desinformación en redes sociales, los medios tradicionales chilenos aún enfrentan un desafío enorme: recuperar su credibilidad ante una ciudadanía crítica, cansada y polarizada.

Los chilenos no piden milagros. Piden respeto. Piden información honesta. Piden que les devuelvan su cultura, sus costumbres y su idiosincrasia. Porque Chile no es ganado. Y su gente ya no acepta ser tratada como tal.

2026/02/02

La población chilena espera un mea culpa que la izquierda elitizada se niega a hacer

 Por Rodolfo Varela

La izquierda chilena atraviesa hoy una de las crisis políticas más profundas desde el retorno a la democracia. No se trata solo de una derrota electoral, sino de una derrota moral, social y cultural, agravada por su persistente incapacidad de hacer autocrítica. 


La crisis de la democracia y el papel de la derrota electoral en Chile.



En lugar de reflexionar, corregir y escuchar, amplios sectores han optado por el camino más cómodo: atacar a la derecha y construir narrativas, como si eso bastara para recuperar la confianza perdida.


Las elecciones presidenciales y parlamentarias de fines de 2025 marcaron un quiebre histórico. La victoria de José Antonio Kast, con un 58,16% frente al 41,84% de Jeannette Jara, fue amplia, clara y nacional. No fue un accidente ni una casualidad. Fue una señal inequívoca de desconexión profunda con la ciudadanía.


Nunca desde el fin de la dictadura la izquierda había sufrido una derrota de esta magnitud. Perdió regiones, comunas populares y, sobre todo, la confianza de sectores que durante décadas la acompañaron. Sin embargo, lejos de asumir responsabilidades, gran parte de su dirigencia prefirió refugiarse en una burbuja ideológica, convencida de que el problema fue el electorado y no su propia gestión.



¿Qué perdió la Nueva Izquierda chilena?


La falta de autocrítica ya había quedado en evidencia tras los dos plebiscitos constitucionales. La ciudadanía habló con claridad, pero la izquierda no escuchó. Persistió el ego político, la superioridad moral y la idea de que gobernar es imponer relatos y no resolver problemas concretos.



La izquierda chilena vive una crisis.

A esto se suman divisiones internas profundas. El quiebre entre el Partido Socialista y el eje Frente Amplio–Partido Comunista revela una izquierda fragmentada, incapaz de articular un proyecto común y atrapada en disputas tardías, cuando el daño ya estaba hecho.


El castigo ciudadano tuvo causas reales y verificables:
– Una gestión fallida en seguridad y delincuencia.
– Una economía que no cumplió expectativas.
– Escándalos de corrupción.
– El abandono histórico de las víctimas de la dictadura.
– Pensiones miserables, incluyendo las de exonerados y sobrevivientes del terrorismo de Estado.




La izquierda latinoamericana tropieza en Chile tras un largo ciclo de triunfos


Como si fuera poco, la crisis institucional golpeó con fuerza al Poder Judicial, con destituciones y prisiones de ministros de la Corte Suprema, profundizando la pérdida de confianza en el sistema completo.

Decir esto no significa apoyar al fascismo ni a ninguna dictadura. Soy exonerado político, preso político y torturado político. Estoy del lado de la verdad, de la memoria y del pueblo. Precisamente por eso no justifico errores solo porque provengan de un sector político con el que históricamente me identifiqué.

Sin mea culpa no hay futuro.
Sin autocrítica no hay reconstrucción.
Y sin escuchar al pueblo, la izquierda seguirá perdiendo… por responsabilidad propia.


2026/01/31

¿Quién Financia La ONU...Y A Quién Sirve Realmente?

 Por Rodolfo Varela

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) se presenta ante el mundo como la gran garante de la paz, la justicia y los derechos humanos. Sin embargo, hay una verdad incómoda que casi nunca se dice con claridad: la ONU no se financia con dinero abstracto, ni con fondos mágicos, se financia con el dinero del contribuyente, con el salario del trabajador común, con los impuestos de quienes luchan cada día por sobrevivir.


Cómo se financia la ONU?


El dinero no cae del cielo: sale del bolsillo del pueblo


Los 193 Estados miembros financian la ONU mediante cuotas obligatorias y contribuciones voluntarias.
Eso significa que cada hospital que falta, cada escuela que se cae a pedazos, cada jubilación miserable, convive con millones transferidos a una organización internacional que no rinde cuentas directas a quienes la pagan.

Para 2026, el presupuesto ordinario aprobado alcanza 3.450 millones de dólares.
Estados Unidos, China, Japón y Alemania concentran gran parte del aporte, pero América Latina también pone dinero, cerca del 8% del total.


El dinero no cae del cielo: Sale de tu bolsillo


Chile, por ejemplo, aporta entre 12,5 y 13 millones de dólares anuales, dinero público, dinero de todos.
¿La pregunta incómoda? ¿Dónde está el retorno ético de esa inversión?


Derechos humanos selectivos: víctimas invisibles, victimarios protegidos

Aquí aparece el punto más grave.

Nunca —o casi nunca— vemos emisarios de la ONU visitando a las víctimas de las pandillas,
a las familias destruidas por el narcotráfico,
a los niños reclutados por el crimen organizado,
a los ciudadanos aterrorizados por dictadores, violadores y torturadores que siguen en el poder.

En cambio, lo que sí vemos con frecuencia es:

  • ONG financiadas con fondos internacionales

  • Organismos de “derechos humanos”

  • Abogados y voceros bien pagados

defendiendo a delincuentes, asesinos, terroristas, narcotraficantes, corruptos y dictadores, o a sus familiares.

Entonces la pregunta deja de ser retórica y pasa a ser política:

👉 ¿Por qué los victimarios parecen tener más derechos que las víctimas?
👉 ¿Por qué el dolor del ciudadano común no tiene portavoz internacional?


¿Falta de dinero… o falta de compasión?


La ONU habla de dignidad humana, pero guarda silencio cuando:

  • Hay pueblos enteros sometidos por el crimen organizado

  • Dictaduras que violan sistemáticamente los derechos humanos siguen sentadas en foros internacionales

  • Millones pasan hambre mientras los recursos “se pierden en el camino”


Aumenta la violencia y la inseguridad en Haití, ¿y la ONU no lo ve?

¿Dónde están esos recursos?

¿Quién fiscaliza a las ONG?
¿Quién controla el uso real del dinero humanitario?

La sensación en la calle —y no es paranoia— es clara:
hay intermediarios que viven muy bien de la tragedia ajena.

El trabajador común paga… y es humillado

Aquí está el núcleo del enojo popular:

El mismo trabajador que paga impuestos
financia organismos que no lo defienden,
sostiene estructuras que no lo representan,
y termina siendo tratado como sospechoso, ignorante o irrelevante.

Mientras tanto:

  • Gente muere de hambre en América Latina

  • La ayuda llega tarde… o nunca

  • Los discursos abundan, pero la acción concreta escasea

La ironía es brutal:
el pueblo financia su propia invisibilidad.


El precio de la paz y el desarrollo: ¿Cómo se financia la ONU?


¿Para qué fue creada la ONU… y qué quedó de esa promesa?

La ONU nació en 1945 para evitar nuevas guerras y proteger la dignidad humana.
Hoy, ochenta años después, la pregunta es inevitable:

👉 ¿Sigue cumpliendo ese mandato o se ha convertido en una gran burocracia global, más preocupada de su supervivencia que de las víctimas reales?

La ONU debía armonizar los esfuerzos de las naciones para que la libertad, la justicia y la paz fueran irrenunciables.
Pero cuando esa armonía excluye al ciudadano común,
cuando la justicia no alcanza a los poderosos,
cuando la paz solo existe en los discursos,

entonces la legitimidad se rompe.

Conclusión: una crítica que ya no puede ignorarse

Esto no es un ataque ideológico.
Es un grito social.


Meta de erradicação da pobreza extrema foi comprometida por pandemia e mudanças climáticas, segundo a ONU


Mientras los pueblos pagan,
mientras las víctimas callan porque nadie las escucha,
mientras los recursos se diluyen en estructuras opacas,

la pregunta seguirá creciendo en las calles, en las redes y en la conciencia colectiva:

¿A quién sirven realmente las organizaciones que decimos financiar en nombre de la humanidad?

Y esa, mi amigo, es una pregunta que la ONU ya no puede seguir esquivando.

2026/01/30

La palabra, la coherencia y la traición a una generación

Cuando el poder se cree dueño del mundo

Por Rodolfo Varela

Después de leer el artículo de mi querido amigo Miguel Ángel, lo hice con la atención y la emoción que siempre me provocan sus reflexiones. No son textos livianos ni oportunistas: nacen de la experiencia, del pensamiento crítico y de una coherencia que ha sabido mantenerse intacta a lo largo de los años. Eso no es casualidad.


La captura de la mente humana

Quienes hemos vivido, trabajado y aprendido en la radio —y más aún en momentos tan decisivos como aquel 11 de septiembre de 1973 en Radio Corporación— sabemos que la palabra tiene peso, memoria y responsabilidad. No es solo comunicación: es historia viva.


Hoy el problema no es de derecha o izquierda. El verdadero conflicto es la falta de coherencia, de ética, de cultura y de formación crítica. 

La pregunta sigue siendo brutalmente actual:
¿Estamos formando una juventud capaz de dirigir los destinos de la humanidad o solo masas fácilmente manipulables?


Nuestros jóvenes viven atrapados en una caja pequeña llamada teléfono celular. No se trata de rechazar la tecnología, sino de denunciar algo mucho más grave: la captura de la mente humana por herramientas creadas por el propio ser humano, hoy usadas para dominar, distraer y anestesiar el pensamiento crítico.



El celular en la cabeza?


Las redes sociales y los algoritmos se han transformado en armas políticas. Políticos inescrupulosos, sostenidos en la mentira y el discurso vacío, alejan a los jóvenes de la realidad, de la ética y de la capacidad de distinguir entre lo correcto y lo incorrecto. Se les enseña que la mentira, repetida mil veces, puede convertirse en verdad.


Así se construyen narrativas perversas: ellos contra nosotros. Se enfrenta a los jóvenes entre sí, se los aleja de la escuela, de la universidad y —lo más grave— del núcleo familiar, destruyendo valores fundamentales como el respeto, la educación, la convivencia y la humanidad.


Pero esta degradación no ocurre solo a nivel local. También es consecuencia de los desmanes de las grandes potencias y de líderes que creen ser dueños del mundo. Tanto el presidente de Estados Unidos como el de Rusia se entrometen en la vida de otros países, imponen agendas, modelos y conflictos, y pretenden que pueblos enteros sigan sus cartillas ideológicas y estratégicas.


La vida no es una doctrina impuesta desde Washington o Moscú.
La vida es acierto y error, aprendizaje, diversidad y soberanía.
Ningún ser humano —por mucho poder económico o bélico que tenga— tiene derecho a decidir el destino de otros pueblos.


Estos líderes no son dioses ni salvadores: son simples seres humanos con un poder desproporcionado, usado muchas veces sin ética ni responsabilidad. Sus guerras, sus sanciones y sus intervenciones solo dejan muerte, pobreza y generaciones fracturadas.


Mientras tanto, los políticos locales repiten el mismo patrón: mienten por conveniencia, por dinero, estatus y poder. Y los jóvenes, muchas veces sin darse cuenta, son manipulados, utilizados y descartados. De ahí nace la alarmante falta de profesionales competentes, éticos y comprometidos con la verdad.


Cómo es que la adicción a los teléfonos afecta a tu cerebro



La tecnología no es el enemigo.


El enemigo es el ser humano deshonesto, corrupto y oportunista que la usa para dominar.

Por eso es urgente denunciar sin ambigüedades, recuperar la educación crítica, la cultura, la memoria y la palabra.

Porque sin ética, sin coherencia y sin respeto por la soberanía, no hay futuro posible.
Y porque la palabracuando es honestasigue siendo un acto de resistencia.


2026/01/29

Chile arde y el Congreso duerme

La vergonzosa demora de una ley clave contra los incendios forestales


Chile. Inacción sistemática: Historial de leyes sobre incendios forestales que terminaron


Por Rodolfo Varela

Mientras Chile enfrenta una nueva temporada de megaincendios forestales, con comunidades evacuadas, miles de hectáreas destruidas y regiones enteras bajo Estado de Catástrofe, el Congreso Nacional vuelve a demostrar una conducta inaceptable: lentitud, negligencia y una peligrosa desconexión con la realidad del país.


El Proyecto de Ley de Incendios Forestales (Boletín 16335-14), presentado en 2023, permaneció más de 27 meses estancado, principalmente en el Senado, pese a haber sido despachado por la Cámara de Diputadas y Diputados en marzo de 2024 y contar con urgencia legislativa. No fue una demora técnica. Fue una decisión política.


Urgencia por una Ley de Incendios en Chile


Esta historia no es nueva. Proyectos similares han sido presentados durante más de una década y terminaron archivados. El patrón se repite: cuando una ley afecta intereses económicos, inmobiliarios o forestales, el Congreso se paraliza. Cuando la urgencia es social y humana, el trámite se vuelve eterno.


Sueldos de primer mundo, respuestas de tercer nivel


Diputados y senadores reciben sueldos millonarios financiados por los contribuyentes, gozan de privilegios institucionales y, aun así, incumplen su función esencial: legislar para prevenir tragedias anunciadas.


La pregunta es directa:



¿Hasta cuándo Chile seguirá tolerando un Congreso que reacciona solo cuando el país ya está en llamas?

Basta revisar la tabla legislativa para comprobar que decenas de proyectos estratégicos permanecen congelados, tanto en la Cámara como en el Senado. No es falta de tiempo. Es falta de voluntad, exceso de cálculo político y una alarmante normalización de la irresponsabilidad.


Un avance tardío, impuesto por el fuego


Recién el 27 de enero de 2026, con Ñuble y Biobío en Estado de Catástrofe y bajo presión ciudadana y ambiental, el Senado destrabó el proyecto y lo envió a tercer trámite constitucional.

No fue liderazgo.
Fue reacción tardía.

Organizaciones como Greenpeace Chile advirtieron reiteradamente que la demora legislativa agravaba la crisis. El Congreso escuchó tarde, como casi siempre.


¿Qué establece la ley?


La iniciativa introduce medidas básicas de prevención:

  • Cortafuegos obligatorios para propietarios públicos y privados.

  • Regulación estricta de la interfaz urbano-rural, donde el riesgo es mayor.

  • Facultades ampliadas para CONAF, incluyendo la prohibición de uso de fuego en zonas críticas.

  • Responsabilidad directa del propietario, con posibilidad de cobro estatal si no cumple.

Medidas evidentes, elementales, urgentes.
Entonces, la pregunta es inevitable: ¿por qué el Senado bloqueó esto durante más de dos años?


Tragedia y destrucción por los incendio y el Congreso duerme


El punto más incómodo: el negocio del fuego


El mayor conflicto fue el cambio de uso de suelo tras los incendios.
La propuesta original buscaba impedir que terrenos quemados fueran utilizados para proyectos inmobiliarios. Esa norma fue debilitada tras presiones políticas conocidas —aunque nunca transparentadas— en las comisiones del Senado, particularmente en aquellas con peso económico y presupuestario.

El resultado fue una solución tibia: mapas de riesgo, zonas de amortiguación y planificación municipal. Avances, sí. Pero sin una prohibición clara, la puerta a la especulación sigue entreabierta.


Interpelación directa al Senado de la República


El Senado de Chile, sus comisiones permanentes —especialmente Hacienda y Medio Ambiente— y su conducción política deben asumir responsabilidad política por esta demora injustificable.


Senado despacha a tercer trámite proyecto de Ley de Incendios



No basta con aprobar leyes cuando la tragedia ya ocurrió.
No basta con discursos solemnes mientras el país se quema.


Chile necesita saber:


  • Quién decidió frenar este proyecto.

  • Quiénes pidieron más tiempo mientras ardían los bosques.

  • A qué intereses se protegió con el silencio legislativo.

Esto no es ideología. Es decencia pública.

Si el Congreso no es capaz de legislar a tiempo para proteger la vida, el territorio y el futuro del país, entonces el problema no es técnico: es ético y político.

Chile arde.
Y el Senado ya no puede seguir mirando para otro lado.

2026/01/28

El contradictorio balance del Ministerio de Seguridad en Chile:

Cifras que no alcanzan para calmar el miedo

Por Rodolfo Varela

A un año de la creación del Ministerio de Seguridad Pública, el gobierno chileno celebra cifras, balances y estadísticas que, en el papel, parecen alentadoras. Sin embargo, en las calles, en las poblaciones, en los barrios más humildes del país, la realidad se siente muy distinta.


El titular de Seguridad Pública de Chile, Luis Cordero, hizo hoy un balance positivo de esa cartera al cumplirse un año de su creación para combatir el delito y el crimen organizado en el país.


 Allí donde vive la mayoría de quienes sostienen este país con su trabajo diario, el miedo sigue siendo parte de la rutina, y la sensación de abandono por parte del Estado es cada vez más profunda.

El ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero, realizó un balance positivo del primer año de funcionamiento de la cartera, destacando una inversión de 271 mil millones de pesos, la coordinación de 13 instituciones, y una supuesta mejora en indicadores clave como la tasa de homicidios, que habría bajado de 6,7 a 5,4 por cada 100 mil habitantes en comparación con 2022.

También se informó una reducción en los ingresos irregulares por las fronteras terrestres, una baja significativa en la violencia rural en la Macrozona Sur y un aumento en las detenciones realizadas por Carabineros y la PDI, junto con importantes incautaciones de drogas y armas.


Comunas Más Pobres de Chile


Desde el punto de vista técnico y estadístico, el balance parece sólido. Desde el punto de vista humano, social y ciudadano, es profundamente insuficiente.

Cifras oficiales versus miedo real

Porque mientras el gobierno habla de disminuciones porcentuales, la población más pobre sigue viviendo encerrada, con miedo a salir de noche, desconfiando de la policía, de la justicia y, muchas veces, del propio Estado.

No es una percepción antojadiza. Diversos sondeos siguen ubicando a Chile entre los países con mayor sensación de inseguridad, especialmente al caminar de noche. La gente no discute si el homicidio bajó un punto más o menos; la gente se pregunta si llegará viva a su casa, si su hijo volverá del colegio, si el almacén del barrio resistirá una semana más sin ser asaltado.

Aquí está la gran contradicción:
las cifras bajan, pero el miedo no.

Un Estado fuerte en el discurso, débil en los territorios

El propio ministro ha reconocido que el país enfrenta desafíos estructurales derivados de contextos internacionales, migraciones forzadas y redes criminales transnacionales. Todo eso es cierto. Pero también es cierto que el Estado chileno sigue llegando tarde, mal o derechamente no llegando a los sectores más vulnerables.

En muchas poblaciones:

  • La presencia policial es esporádica

  • Las denuncias no prosperan

  • Las víctimas quedan solas

  • Los delincuentes reinciden

Hablar de “Estado fuerte” mientras la gente humilde se siente indefensa frente al delito es una contradicción que ya no puede seguir maquillándose con discursos.

Corrupción: el cáncer que debilita toda política de seguridad

A este escenario se suma un factor devastador: la corrupción.
Casos como el Caso Convenios, el Caso Audios, el aumento de causas por fraude y las sospechas de penetración del narcotráfico en instituciones públicas han erosionado gravemente la fe pública.


La corrupción, un cáncer que se alimenta de la crisis valórica de la sociedad chilena


¿Cómo pedirle confianza a la ciudadanía cuando:

  • funcionarios públicos desvían recursos,

  • fundaciones sirven de pantalla,

  • redes políticas y judiciales aparecen comprometidas,

  • y las sanciones parecen lentas o insuficientes?

La seguridad no fracasa solo por falta de policías o tecnología. Fracasa cuando la corrupción se vuelve sistémica y el ciudadano común siente que la ley no es igual para todos.

No es derecha ni izquierda: es dignidad y derechos humanos

Este no es un debate ideológico.
No es una pelea entre derecha e izquierda.
Es una cuestión básica de derechos humanos.

La seguridad es un derecho humano fundamental.
La justicia es un derecho humano fundamental.
La protección del Estado no puede depender del barrio donde se nace ni del apellido que se lleva.

Cuando el Estado falla en proteger a los más pobres, falla en su esencia.

Conclusión: un ministerio bajo presión moral

El Ministerio de Seguridad Pública ha mostrado avances técnicos, coordinación institucional y despliegue operativo. Eso es innegable. Pero el balance sigue siendo contradictorio, porque no ha logrado lo más importante:
devolverle la tranquilidad y la confianza a la ciudadanía más vulnerable.


Violencias, miedo e inseguridad más allá de la delincuencia en Chile


Mientras la gente humilde siga viviendo con miedo, mientras la corrupción siga golpeando la credibilidad del sistema, y mientras la justicia siga pareciendo lejana para el ciudadano común, ningún balance puede considerarse realmente exitoso.

El desafío ya no es solo mejorar cifras.
El desafío es
recuperar la dignidad, la seguridad y la confianza de quienes eligieron a sus autoridades esperando protección, no excusas.


2026/01/26

Chile: la corrupción que carcomió la justicia mientras los gobiernos miraban hacia otro lado

Por Rodolfo Varela

La reciente detención de la exministra de la Corte Suprema, Ángela Vivanco, marca un punto de inflexión histórico para el sistema judicial chileno. 



Carabineros allana domicilio de exministra Ángela Vivanco: Tribunal emitió orden de captura.

Por primera vez en décadas, una figura del máximo tribunal es arrestada y enfrenta cargos graves por cohecho, lavado de activos, tráfico de influencias y quebrantamiento de secreto, delitos que golpean directamente el corazón del Estado de Derecho.

Este hecho no puede interpretarse únicamente como un triunfo institucional. Es, al mismo tiempo, una acusación política directa contra todos los gobiernos —de izquierda, centroizquierda y derecha— que durante años hicieron vista gorda frente a señales evidentes de corrupción, permitiendo que redes de poder, dinero e influencias se enquistaran en el Poder Judicial.

La caída de una ministra suprema


Ángela Vivanco fue detenida el 25 de enero de 2026 en su domicilio de la comuna de Las Condes, tras la decisión de la Corte Suprema de acoger una querella de capítulos, lo que permitió levantar su fuero y dar inicio a su persecución penal. El operativo fue encabezado por el fiscal Marco Muñoz, de la Fiscalía Regional de Los Lagos, junto a personal del OS7 de Carabineros de Chile.

Las acusaciones se concentran principalmente en la denominada trama o “muñeca bielorrusa”, vinculada al consorcio Belaz Movitec, favorecido en un fallo judicial en una disputa contra Codelco, además del denominado “caso audios”, que reveló gestiones indebidas y tráfico de influencias a través de conversaciones con el abogado Luis Hermosilla.



Durante la noche de este domingo se logró la captura de la ex magistrada por estar involucrada en la trama de la “Muñeca Bielorrusa”.


Los cargos: corrupción en estado puro


La investigación penal apunta a delitos de extrema gravedad:

  • Cohecho, por presuntas retribuciones económicas recibidas a cambio de decisiones judiciales favorables.

  • Lavado de activos, mediante maniobras destinadas a ocultar el origen ilícito de fondos.

  • Tráfico de influencias, por intervenir en procesos judiciales en favor de terceros.

  • Entrega de información privilegiada y quebrantamiento del secreto, afectando la imparcialidad judicial.

Estos hechos ya habían sido advertidos en octubre de 2024, cuando Vivanco fue destituida del máximo tribunal e inhabilitada por el Senado, tras una acusación constitucional por notable abandono de deberes, que enumeró siete capítulos de graves irregularidades, incluyendo manipulación de salas, interferencia en nombramientos y coordinación con abogados externos.



Ángela Vivanco: Auge y caída de destituida jueza de Suprema


Responsabilidades políticas: el silencio cómplice


Reducir este escándalo a una sola persona sería una forma más de encubrimiento. Ángela Vivanco no actuó sola ni en el vacío. Operó dentro de un sistema tolerado por sucesivos gobiernos.

Aquí la mayor responsabilidad política recae en los gobiernos de izquierda y centroizquierda, que gobernaron Chile durante más tiempo, levantaron discursos éticos y de derechos humanos, pero fracasaron en depurar las instituciones, fiscalizar al Poder Judicial y cumplir la deuda histórica con las víctimas de la dictadura.

La derecha, por su parte, tampoco queda exenta de responsabilidad: optó por la estabilidad del sistema antes que por su transparencia, privilegiando el silencio y el cálculo político.


Chile como señal para América Latina


Este caso adquiere una dimensión regional. En un continente donde, en no pocos países, el Poder Judicial ha sido capturado o subordinado al poder político —con la complicidad abierta o silenciosa de sectores de la izquierda—, lo ocurrido en Chile envía una señal clara.

Mientras en otras realidades se consolida una verdadera dictadura judicial, en la que jueces y fiscales operan protegidos por gobiernos afines, en Chile se demuestra que incluso las más altas autoridades judiciales pueden y deben rendir cuentas. No es el triunfo de un sector político, sino una advertencia regional: la democracia no sobrevive cuando la justicia se convierte en instrumento ideológico.


Una señal tardía, pero necesaria


La actuación de la Fiscalía y de la Corte Suprema constituye una señal potente, aunque tardía. Recuperar la confianza ciudadana exige sanciones reales, sin privilegios ni pactos de silencio, caiga quien caiga.


Impunidad, corrupción y justicia 


Porque un país que tolera la corrupción en sus tribunales termina condenando a su pueblo a la impunidad, la desconfianza y el desencanto democrático.

2026/01/20

Chile y el Crimen Organizado

La ceguera política y la responsabilidad de los gobiernos de izquierda



El crimen organizado ya no actúa en las sombras.


Por Rodolfo Varela

La irrupción del Tren de Aragua en Chile ha modificado de manera dramática el panorama delictual del país, introduciendo niveles inéditos de violencia: sicariato, secuestros extorsivos, trata de personas, corrupción judicial y política, configurando una amenaza directa a la seguridad nacional. Sin embargo, esta realidad fue reconocida tarde y con reticencia por las autoridades, particularmente por gobiernos de orientación progresista que subestimaron —o negaron— el fenómeno.


La expansión del Tren de Aragua ha sido facilitada por la crisis migratoria venezolana, la fragilidad del control fronterizo y, a nivel regional, por alianzas estratégicas con organizaciones criminales consolidadas, especialmente el Primeiro Comando da Capital (PCC) de Brasil, una de las mafias más poderosas del mundo.


Política Nacional Contra el Crimen Organizado – Ministerio de Seguridad Pública


Crimen organizado y corrupción política en América Latina

La corrupción vinculada al crimen organizado es hoy uno de los desafíos estructurales más graves de América Latina. El crimen ya no opera únicamente en la clandestinidad: se ha convertido en un actor político, infiltrando instituciones públicas, corrompiendo funcionarios y, en algunos casos, pactando con gobiernos que terminan normalizando la impunidad.


Crimen organizado y política


Informes regionales recientes indican que países como Chile, Brasil, Ecuador y México perciben al crimen organizado como una de las mayores amenazas para el Estado. Venezuela y Nicaragua figuran reiteradamente entre los países con mayores niveles de corrupción e infiltración criminal, bajo gobiernos que se autodenominan de izquierda o “populares”.


El Tren de Aragua en Chile: estructura, violencia y alianzas

El Tren de Aragua opera en Chile mediante un modelo empresarial criminal, caracterizado por:

  • Violencia extrema como método de control territorial.

  • Secuestros extorsivos y sicariato, prácticas importadas desde Venezuela y Brasil.

  • Trata de personas y explotación sexual, especialmente de migrantes vulnerables en la frontera norte.

  • Contabilidad y organización empresarial, con registros financieros detallados incautados por la policía en Arica, lo que evidencia una estructura jerárquica y profesionalizada.


Muertes y alianza con el PCC: cómo el Tren de Aragua gana terreno en Brasil y Chile.

Diversos informes policiales señalan que el Tren de Aragua mantiene alianzas operativas con el PCC, basadas en cooperación logística, tráfico de armas, narcotráfico y trata de personas en Sudamérica. Chile no es una excepción en esta red criminal transnacional.


El PCC: una mafia transnacional con poder político y económico

El Primeiro Comando da Capital (PCC) tiene como principal especialidad el tráfico internacional de drogas a gran escala, actuando como enlace entre países productores andinos —Bolivia, Perú, Colombia e incluso rutas que afectan a Chile— y mercados en Europa y África.

El PCC opera como una empresa criminal global, con normas internas, “tribunales” propios —como la llamada “armonía de los 14”—, contabilidad precisa y una estructura que combina poder económico ilícito con control político interno, moviendo miles de millones de dólares anualmente.


Casos emblemáticos y señales ignoradas

El Tren de Aragua ha sido vinculado en Chile a casos de alto impacto, entre ellos:

  • El asesinato del suboficial de Carabineros Emanuel Sánchez.

  • El crimen del teniente venezolano Ronald Ojeda.

  • Atentados contra tribunales en Arica, acciones que coinciden con el modus operandi del PCC.


Chile: muerte del carabinero Sanchez apunta al tren de Aragua


A pesar de estas señales, el Gobierno de Gabriel Boric, a través del Ministerio de Seguridad Pública, ha negado reiteradamente la existencia de operaciones activas del PCC en Chile, una postura que refleja ceguera ideológica, negligencia política o simple negación de la realidad.


La respuesta judicial: tardía pero necesaria

El Ministerio Público chileno ha logrado desarticular algunas células criminales, obteniendo condenas a cadena perpetua contra miembros dedicados a extorsión y trata de migrantes, especialmente en el norte del país. No obstante, estas acciones resultan insuficientes frente a la magnitud del fenómeno y la falta de una estrategia política coherente.

Chile debería coordinar de manera urgente con autoridades brasileñas, que poseen experiencia directa en el combate al PCC, algo que hasta ahora no se ha abordado con la seriedad requerida.


Cambio de ciclo político: el desafío del nuevo gobierno

El presidente electo José Antonio Kast ha centrado su discurso en:

  • Seguridad y orden, bajo el principio de que “el orden es justicia”.

  • Combate frontal a la corrupción, criticando la pasividad del gobierno saliente.

Más allá de simpatías políticas, su administración enfrentará una prueba decisiva: romper definitivamente cualquier tolerancia, complicidad o ambigüedad del Estado frente al crimen organizado.


Ministerio de Seguridad: la arriesgada apuesta de Kast


Conclusión

El avance del Tren de Aragua y sus vínculos con el PCC no son un fenómeno aislado, sino el resultado de años de negligencia, ideologización de la seguridad pública y gobiernos de izquierda que prefirieron negar la realidad. El crimen organizado no entiende de discursos progresistas ni de consignas: ocupa el vacío que deja un Estado débil.

Chile aún está a tiempo, pero el costo de la negación ya ha sido alto —y lo han pagado los ciudadanos.