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2026/03/10

América Latina bajo presión: la nueva Doctrina Monroe en el siglo XXI

Por Rodolfo Varela

La reciente ofensiva diplomática contra las brigadas médicas cubanas en varios países de América Latina no puede analizarse como un hecho aislado. Lo que está ocurriendo forma parte de una estrategia geopolítica más amplia que busca redefinir la influencia de Estados Unidos en el continente.


La ofensiva de Washington contra las brigadas médicas cubanas


Desde el siglo XIX, la llamada Doctrina Monroe“América para los americanos”— ha sido utilizada como instrumento político para justificar la intervención o presión de Washington en los asuntos internos de los países latinoamericanos. Dos siglos después, esa lógica parece resurgir con nuevos métodos y nuevos objetivos.


Hoy, el campo de disputa no es solamente ideológico o militar.


Es también económico, tecnológico y estratégico.

América Latina posee algunas de las mayores reservas de recursos naturales críticos para el futuro del planeta.

El llamado “triángulo del litio”, formado por Argentina, Bolivia y Chile, concentra cerca del 60% de las reservas mundiales de este mineral, fundamental para la producción de baterías eléctricas y la transición energética global.



Chile, tiene una de las mayores reservas de litio del mundo.


Chile y Perú, por su parte, son responsables de una gran parte de la producción mundial de cobre, un metal esencial para la electrificación, la industria tecnológica y las infraestructuras del siglo XXI.

Y en el corazón del continente se encuentra la Amazonía, el mayor pulmón forestal del planeta, una región de enorme valor ambiental, hídrico y estratégico.

No se trata de teorías ni de especulaciones.
Las grandes potencias globales —Estados Unidos, China, Rusia y la Unión Europea— observan con creciente interés estos recursos.


Chile, La mina La Escondida es el mayor yacimiento de cobre del mundo



En ese contexto, América Latina vuelve a convertirse en un escenario de disputa internacional.

La presión contra Cuba y contra sus misiones médicas en distintos países de la región debe entenderse también dentro de ese marco geopolítico. Limitar la influencia política o simbólica de gobiernos considerados adversarios, aislar alianzas regionales y reconfigurar el mapa de relaciones internacionales forman parte de esa estrategia.


Las consecuencias, sin embargo, suelen recaer en los sectores más vulnerables de la población.


En Honduras, la salida de aproximadamente 170 médicos cubanos significa la pérdida de atención sanitaria para miles de personas en zonas rurales y comunidades de bajos ingresos. Durante su presencia en el país, estos profesionales realizaron cerca de medio millón de consultas y más de 10.000 cirugías, muchas de ellas gratuitas.


Salen de Honduras los últimos médicos cubanos en medio de presiones de Trump


Programas como Operación Milagro, que permitió miles de intervenciones oftalmológicas para personas de escasos recursos, representan un ejemplo concreto de cooperación sanitaria que ahora desaparece.

Más allá del debate ideológico sobre el sistema político cubano, lo cierto es que estas brigadas médicas han estado presentes durante décadas en algunos de los lugares más pobres del planeta.

Desde 1963, más de 400.000 profesionales de la salud cubanos han prestado servicio en cerca de 180 países.


La pregunta que surge entonces es inevitable.

Si el objetivo real es mejorar la democracia y la prosperidad en la región, ¿por qué las medidas adoptadas terminan afectando principalmente a los sectores más pobres?

La historia latinoamericana demuestra que cada vez que las grandes potencias han intervenido directa o indirectamente en el destino político del continente, las consecuencias han sido profundas y duraderas.

Golpes de Estado, conflictos ideológicos, dependencia económica y crisis institucionales han marcado generaciones enteras.

Hoy el escenario global es diferente, pero la lógica de poder parece mantener viejos patrones.

La verdadera discusión que América Latina debe plantearse no es si debe relacionarse con una u otra potencia.
El mundo actual exige cooperación internacional y alianzas múltiples.


La cuestión central es otra:

¿Puede la región tomar decisiones soberanas sobre su desarrollo, sus recursos naturales y sus políticas sociales sin presiones externas?

El litio, el cobre, el agua, la biodiversidad amazónica y otros recursos estratégicos definirán buena parte del equilibrio económico mundial en las próximas décadas.


Amazonas es el pulmón del mundo?


Por esa razón, América Latina no puede seguir siendo tratada como un simple territorio de influencia.

La región tiene derecho a decidir su propio camino, a establecer sus propias alianzas y a priorizar el bienestar de sus pueblos.

Porque cuando se restringe la cooperación sanitaria, cuando se presiona diplomáticamente a gobiernos y cuando se debilitan programas sociales que benefician a millones de personas, lo que está en juego no es solo una disputa política.

Está en juego la soberanía y el futuro del continente.

Rodolfo Varela
Locutor profesional –
Sobreviviente de la dictadura chilena

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