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2026/03/31

“Colonia Dignidad: la memoria que la política quiere enterrar”


Por Rodolfo Varela

En Chile no solo se ha violado la dignidad humana.
También se ha violado la memoria.

Y lo más grave: se sigue haciendo.


Colonia Dignidad: verdad, justicia y memoria


La decisión del gobierno de José Antonio Kast de frenar la expropiación de la ex Colonia Dignidad no es un error administrativo.
Es una decisión política.
Es una señal.
Y es peligrosa.


Un enclave del horror protegido por el poder

Aquí no hay espacio para medias verdades.

Colonia Dignidad no fue solo una secta liderada por Paul Schäfer.
Fue un centro de detención, tortura, abuso sexual y desaparición forzada.

Y operó con la protección directa de la dictadura de Augusto Pinochet.


Durante años, ese lugar funcionó como un Estado paralelo, al servicio del terror.
Hubo complicidad, silencio y encubrimiento.

Intentar hoy relativizar su importancia histórica
no es ignorancia: es complicidad tardía.


Augusto Pinochet visitando Colonia Dignidad, a su derecha Paul Schäfer


El argumento del presupuesto: una excusa inmoral

El gobierno habla de falta de recursos.

Pero la pregunta es brutal y necesaria:

¿Cuánto cuesta la dignidad de un país?

Cuando se trata de memoria, justicia y verdad,
el presupuesto no puede ser excusa.

Porque cuando el Estado decide no invertir en memoria,
en realidad está invirtiendo en olvido.


La política: culpable transversal

Y aquí no hay espacio para hipocresías.

La derecha gobernó y no hizo lo suficiente.
La izquierda gobernó durante décadas y tampoco resolvió lo esencial.

Ambos sectores han jugado con la memoria.
La han usado como discurso.
La han abandonado como política.

Mientras tanto, los sobrevivientes, las familias y las víctimas
siguen esperando.


Una bofetada a las víctimas

Frenar la expropiación no es solo detener un proyecto.

Es decirle a las víctimas:
“su dolor puede esperar”.

Es decirle a los desaparecidos:
“su verdad no es prioridad”.

Es decirle al país:
“la historia se puede negociar”.

Y eso, parcero,
es inaceptable.


Recuerdos de Colonia Dignidad destapan un secreto


¿Hasta cuándo Chile?

¿Hasta cuándo el pueblo chileno va a tolerar esto?
¿Hasta cuándo la memoria seguirá dependiendo del color político del gobierno de turno?

Los que vivimos la represión no olvidamos.
No perdonamos la impunidad.
No negociamos la memoria.


Conclusión

La memoria no se negocia.
La memoria no se posterga.
La memoria no se traiciona.

Porque cuando un país entierra su historia,
termina enterrando su democracia.

Y en Chile,
eso ya lo vivimos.