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2026/01/06

Venezuela, soberanía y el precedente peligroso

Por Rodolfo Varela

Si alguien cree que Estados Unidos intervino militarmente en Venezuela únicamente por petróleo, tierras raras o narcotráfico, está mirando el tablero equivocado. No se trató solo de recursos naturales, ni exclusivamente de Nicolás Maduro. Lo que estuvo en juego fue algo mucho más profundo y peligroso: la creación de un precedente geopolítico.


América Latina no es el patio trasero de Estados Unidos.

Quiero ser absolutamente claro desde el inicio: soy enemigo declarado del narcotráfico, de la corrupción y de la dictadura de Nicolás Maduro. Su régimen ha destruido Venezuela, ha empobrecido a su pueblo y ha violado sistemáticamente los derechos humanos. Pero una cosa no justifica la otra. Combatir a un dictador no legitima la invasión de un país soberano.


La operación estadounidense en territorio venezolano no debe analizarse por su justificación oficial, sino por el mensaje que transmite. Estados Unidos no solo dijo “Maduro es un narcotraficante”; en los hechos dijo algo mucho más grave:
la soberanía dejó de ser un límite absoluto cuando Washington decide intervenir.


A ruptura imperial e o desafio da soberania latinoamericana.


El narcotráfico funcionó como el marco legal indispensable para justificar la acción, pero no fue ni el fin ni el verdadero motivo. Fue el argumento. El mensaje fue otro: cuando Estados Unidos lo considere necesario, puede cruzar la línea.


Y ese mensaje no estaba dirigido solo a Venezuela ni únicamente a gobiernos de izquierda. Fue un mensaje para toda América Latina. El tablero regional cambió. Incluso China —que muchos creen el verdadero destinatario— sigue discutiendo si esto fue por recursos estratégicos o por control geopolítico. Pero insistir solo en eso es perder de vista lo esencial: el precedente ya fue creado.


Tras la operación militar estadounidense y la captura de Nicolás Maduro, países como Brasil, Chile, Colombia, México, Uruguay y España emitieron una nota conjunta condenando la acción y reafirmando el principio de respeto a la soberanía. Esa reacción revela la profunda preocupación regional: no se estaba defendiendo a Maduro, sino defendiendo una línea que, si se borra, deja a todos vulnerables.


¿El fin de la soberanía? ¿Por qué América Latina ha entrado en alerta máxima?


A esto se suman declaraciones de Donald Trump y de su entorno político que reactivan abiertamente la Doctrina Monroe, afirmando que el “dominio estadounidense en el hemisferio occidental nunca volverá a ser cuestionado”. Más inquietantes aún fueron las advertencias veladas dirigidas a países como México y Colombia, sugiriendo que Venezuela podría no ser un caso aislado.


El debate ya no es Maduro. El debate es hasta dónde llega la soberanía de los países latinoamericanos y quién decide cuándo puede ser ignorada. La historia reciente de América Latina está marcada por intervenciones militares, golpes de Estado, bloqueos económicos y violaciones sistemáticas de los derechos humanos en nombre de la “seguridad”, la “democracia” o la “lucha contra el enemigo de turno”.


La invasión a Venezuela es un mensaje de Trump a América Latina y otras potencias.


Hoy, América Latina enfrenta una disyuntiva incómoda: condenar dictaduras sin avalar invasiones, defender los derechos humanos sin renunciar a la soberanía, y no caer en la falsa dicotomía entre apoyar a un tirano o aceptar la imposición del más fuerte.


Porque cuando la soberanía deja de ser un principio inviolable, ningún país está realmente a salvo.

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