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2026/04/17

CHILE NO ES SOLO LA ZONA CENTRAL

 Por Rodolfo Varela

La reciente declaración pública de un grupo de alcaldes y alcaldesas en Chile, en respuesta al discurso del presidente José Antonio Kast, deja en evidencia no solo una disputa política coyuntural, sino algo mucho más profundo: la persistente desconexión entre la élite política y la realidad completa del país.


Chile, país rico con el  pueblo de norte pobre


Porque aquí hay una verdad incómoda que pocos quieren reconocer: Chile no es Santiago ni su zona central.

El norte rico… con su pueblo pobre

Resulta imposible hablar de justicia social sin mirar al norte de Chile.


Allí están algunas de las mayores riquezas del mundo:

  • El cobre, motor histórico de la economía nacional
  • El litio, considerado el “oro blanco” del futuro

Ambos recursos estratégicos, explotados durante décadas, sostienen gran parte del desarrollo económico del país.


Cómo es la minería en el Norte Grande?


Y sin embargo, basta viajar por el norte para encontrarse con una realidad que golpea la conciencia:

  • Campamentos extendidos
  • Viviendas precarias y humillantes
  • Falta de servicios básicos en muchas zonas
  • Comunidades que viven al margen del progreso que ellas mismas generan
  • Es decir, de la tierra que sostiene a Chile, emerge una de las mayores desigualdades del país.

Esta no es solo una injusticia económica.
Es una injusticia moral.



DESIGUALDAD SOCIAL. Se estanca el Índice de Calidad de Vida en Antofagasta mientras las mineras obtienen miles de millones


Una crítica con memoria corta

Los alcaldes firmantes acusan al gobierno de favorecer a los sectores más ricos, de no abordar la seguridad y de impulsar medidas regresivas. Parte de esas críticas pueden ser atendibles.

Pero lo que resulta inaceptable es el tono de superioridad moral.

Porque muchos de estos sectores políticos han gobernado Chile durante años y no cambiaron esta realidad del norte.


No terminaron con la pobreza en las zonas mineras.
No redistribuyeron la riqueza de manera justa.
No dignificaron la vida de quienes generan el sustento del país.

Entonces, la pregunta es inevitable:
¿por qué ahora sí?


Hipocresía y centralismo

Aquí no solo hay hipocresía.
Hay también un centralismo profundamente arraigado.

Chile sigue siendo administrado como si su corazón estuviera únicamente en la zona central, mientras el norte produce y el sur alimenta… pero ambos quedan relegados.

Se habla de equidad, pero se gobierna con lógica centralista.
Se invoca al pueblo, pero no se lo escucha en sus territorios.


El país real vs. el país político

El Chile real no está en los discursos.

Está en el trabajador del norte que vive en condiciones indignas mientras bajo sus pies se extraen millones.
Está en las familias que no llegan a fin de mes.
Está en quienes siguen esperando justicia desde hace décadas.

El Chile político, en cambio, sigue atrapado en declaraciones, disputas y cálculos.


Kast, la memoria y la responsabilidad transversal

Es evidente la distancia con el gobierno de José Antonio Kast, especialmente por su mirada sobre la historia reciente de Chile.

Pero también es necesario decirlo con claridad:
la responsabilidad no es solo de un gobierno.

Es de toda una clase política que, durante años, administró el país sin resolver sus desigualdades más evidentes.



Declaración de Memorial Paine ante el inminente gobierno de José Antonio Kast.


Chile no se mendiga, se respeta

El norte no puede seguir siendo una zona de sacrificio.
No puede seguir siendo el lugar donde se extrae la riqueza mientras su gente vive en condiciones indignas.

Porque Chile no se construye desde Santiago.
Se construye desde cada región, desde cada trabajador, desde cada familia que sostiene este país.

Conclusión: la deuda sigue abierta

Chile tiene una deuda:

  • Con su gente del norte
  • Con sus regiones olvidadas
  • Con los trabajadores explotados
  • Y con las víctimas de su historia

Y esa deuda no se paga con declaraciones públicas.

Se paga con decisiones, con justicia y con dignidad.

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