Por Rodolfo Varela
El crimen organizado nació y se fortaleció dentro de Brasil, pero hoy ya no es un problema exclusivamente nuestro. Facciones como el Primer Comando de la Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV) se han transformado en multinacionales del delito, sembrando el terror en América Latina y enviando toneladas de drogas a todo el mundo.
Chile encabezó cumbre de cinco países por el crimen organizado: Comprometieron entrega de estrategias conjuntas
El planeta entero observa esta expansión con extrema preocupación. Sin embargo, mientras la población brasileña vive como rehén del miedo diario, lo que vemos por parte de nuestras autoridades es el aislamiento político y decisiones judiciales que desafían el sentido común.
Recientemente, los países vecinos de la región andina y del Cono Sur se reunieron en Chile en una cumbre inédita para trazar estrategias integradas contra el avance de las facciones. Brasil, inexplicablemente, quedó fuera debido a barreras ideológicas y debates teóricos sobre el término "narcoterrorismo". El crimen no respeta fronteras geográficas y mucho menos divisiones partidistas. Negarse a participar en alianzas regionales o en bloques como el "Escudo de las Américas" por capricho político es darle ventaja a los criminales. Combatirlos exige una unión inmediata, no el aislamiento diplomático.
Los gobernadores de derecha de Brasil se unen contra el crimen organizado tras una operación en Río.
RB - Jornal Gente e Manhã Bandeirantes - 29/04/2026
Para empeorar este escenario de inseguridad, el ciudadano honesto enfrenta la dura realidad de un sistema judicial que parece desconectado de la urgencia de las calles. Es inadmisible ver decisiones donde los magistrados niegan la prisión a criminales prófugos que vuelven a cometer nuevos delitos. La burocracia y el garantismo jurídico llevados al extremo terminan protegiendo al agresor y desamparando a la víctima. ¿Cómo puede la sociedad confiar en las instituciones cuando un fugitivo de la justicia permanece libre incluso después de reincidir en el delito? Esta impunidad descarada solo sirve como combustible para la violencia.
La Fiscalía de São Paulo denegó la solicitud de detención preventiva del rapero Oruam.
El problema se ha desbordado y ya no hay espacio para la pasividad. Para que Brasil y América Latina recuperen su soberanía frente al crimen, se necesitan acciones concretas: unificación urgente de las policías, cooperación internacional de inteligencia sin barreras ideológicas y una reforma profunda de las leyes penales para acabar con los vacíos legales que liberan a criminales peligrosos.
Os Estados Unidos designaram as facções criminosas brasileiras Comando Vermelho (CV) e Primeiro Comando da Capital (PCC) como organizações terroristas.
Combatir el crimen organizado no es una elección política; es una obligación de supervivencia para el Estado de Derecho y la única forma de devolverle la paz a nuestro pueblo.