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2026/06/03

Crónica de un abandono: El apagón de La Red desnuda la crisis de los medios en manos extranjeras

Por: Rodolfo Varela

El Consejo Nacional de Televisión de Chile (CNTV) decretó una medida histórica e inédita en la pantalla local: la suspensión unánime de las transmisiones de La Red por 10 días corridos [La Red]. El motivo de fondo es una multa administrativa impaga de 200 UTM (aproximadamente $14,1 millones de pesos chilenos) derivada de no entregar a tiempo sus balances financieros ante la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) [La Red]. 


Remigio Ángel González, dueño de La Red incumple ley de TV al tener dos canales en Chile


Sin embargo, la pantalla en negro que verán los televidentes no es un hecho aislado. Es el síntoma terminal de una profunda crisis estructural, provocada por gestiones ejecutivas deficientes y un modelo de propiedad que tiene a los medios de comunicación chilenos en manos de capitales extranjeros sin ningún compromiso real con el país.

El detonante de la sanción


La legislación de televisión digital en Chile establece un criterio estricto: se aplica un día de suspensión de transmisión por cada 20 UTM que un canal adeude al Estado. Tras perder las apelaciones en los tribunales correspondientes, la señal privada no ejecutó el pago, forzando al CNTV a apretar el "botón rojo" [La Red].



Mientras lo que queda de #TELECANAL intenta resucitar su Canal con una
apelación a la Corte Suprema y sus dueños (si, Albavisión, aunque la Legislación Chilena Prohíbe que una empresa extranjera tenga



Este millonario descuido financiero se suma a un pasivo total que arrastra la estación y que supera los $73 mil millones de pesos chilenos. Hoy, lo que alguna vez fue una alternativa programática vibrante, sobrevive de manera automatizada transmitiendo infomerciales, televentas y series envasadas extranjeras.

Ejecutivos de paso y falta de competencia


Al analizar la caída libre de La Red, resulta imposible obviar la total falta de competencia de los ejecutivos que han desfilado por la dirección de la emisora en los últimos años. Las administraciones recientes demostraron una alarmante incapacidad para leer el mercado chileno. Priorizaron reestructuraciones cosméticas y líneas editoriales polarizadas que terminaron por ahuyentar de forma masiva a los avisadores comerciales tradicionales.



Víctor Gutiérrez, el polémico director ejecutivo de La Red



Cuando los ingresos publicitarios se desplomaron, la gestión local careció de la autonomía, la visión y la pericia técnica para frenar la sangría. En lugar de buscar soluciones sostenibles, los ejecutivos optaron por la vía de la precarización, acumulando deudas y dejando de pagar los sueldos e imposiciones de sus propios trabajadores para usarlos como un "salvavidas" desesperado. Una planta laboral que en su época de gloria contaba con cientos de profesionales, hoy ha quedado reducida al mínimo histórico de cerca de 35 operarios que han denunciado pasar hasta cinco meses sin recibir sus remuneraciones [El Mostrador].

El peligro de los medios sin arraigo local: El fin de nuestra identidad

Este desolador panorama responde directamente a las políticas de propiedad de los medios de comunicación en Chile. La gran mayoría de los canales de televisión abierta y las principales redes de radiodifusión del país han sido adquiridos por holdings internacionales. En el caso de La Red (y su canal hermano, Telecanal), el control total está en manos del grupo Albavisión, del empresario Remigio Ángel González, cuyas oficinas principales operan a miles de kilómetros de Santiago de Chile.


Para estas corporaciones multinacionales, la televisión no es un servicio público ni un compromiso social;
es una simple planilla de costos y un negocio inmobiliario de frecuencias. Al gestionarse desde el extranjero, estas empresas demuestran una total falta de compromiso con la cultura, las tradiciones y las costumbres de los chilenos. No les interesa reflejar nuestra identidad nacional, promover a nuestros artistas locales ni educar a nuestras audiencias. El resultado es el vaciado de las pantallas, donde la programación nacional es reemplazada por contenidos enlatados y genéricos que nada tienen que ver con la realidad de las familias en Chile.

Una reflexión urgente


Que una señal abierta se vaya "a negro" durante diez días por una deuda de 14 millones de pesos —una cifra irrisoria para un holding multimillonario internacional— demuestra el abandono absoluto en el que se encuentra la estación. Las frecuencias del espectro radioeléctrico son un bien público que pertenece a todos los chilenos, y el Estado no puede seguir permitiendo que se utilicen como meros espacios de remate publicitario extranjero.




Los grupos que controlan la media en Chile



El apagón de La Red no es solo el castigo a una morosidad financiera. Es una advertencia urgente sobre el peligro de entregar la soberanía informativa y cultural del país a capitales que no valoran nuestra idiosincrasia. Cuando la televisión se gestiona sin alma, a la distancia y despreciando nuestras costumbres, los primeros que pierden el empleo son los trabajadores de las comunicaciones, pero el que verdaderamente pierde su identidad y su voz es todo el pueblo chileno.