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2025/11/17

Chile: El Modelo Político que Empobrece — y el País que Sigue Sin Desperta

Por Rodolfo Varela

Chile vive atrapado en un ciclo político donde izquierda y derecha han gobernado, pero ninguna ha gobernado bien. Y aunque es cierto que la izquierda ha administrado la mayor parte de los últimos treinta años, la derecha tampoco puede fingir inocencia. Ambas compartieron el poder, ambas manejaron los recursos públicos, y ambas han sido responsables del deterioro del país.



Partido y Posición Politica de los presidentes de Chile desde 1990.


Hoy el modelo político chileno se sostiene sobre una fórmula perversa: mantener a una parte de la población dependiente del Estado, no por justicia social, sino por cálculo electoral.

No hay misterio: un ciudadano que depende de bonos y subsidios es un voto seguro. Un trabajador con empleo digno, independiente y estable, no lo es.

El Gobierno no regala nada: son los trabajadores quienes financian el país

La política habla del “Estado que ayuda”, como si el gobierno tuviera un bolsillo mágico. Pero el gobierno no produce riqueza.
La riqueza la produce el trabajador que paga impuestos, el pequeño emprendimiento que se esfuerza, el profesional que sostiene mes a mes el sistema tributario. Los bonos no los da el Estado: los dan quienes trabajan.


Y mientras tanto, el país se hunde:

  • No se crean empleos.

  • No se atrae inversión real.

  • No se impulsa la productividad.

  • No se protege la riqueza nacional.

  • No se fiscaliza el mal uso del dinero público.

Porque no es interesante para la clase política solucionar el problema.
El sistema les funciona perfectamente.


El negocio de la pobreza


Muchos beneficiarios reciben dinero todos los meses. Y la pregunta es legítima:
¿para qué trabajar si el ingreso está asegurado, aunque sea bajo?

No se trata de culpar al pobre.
Se trata de denunciar a la clase política que perfeccionó un modelo de dependencia, no para sacar a la gente de la pobreza, sino para administrarla.

Mientras tanto, las riquezas naturales del país —cobre, litio, pesca, madera, energía— se van al extranjero a precio de liquidación, y los chilenos no ven los beneficios reales.
Chile exporta riqueza y absorbe pobreza.
Esto es una vergüenza nacional.


Línea de la pobreza para la Casen 2025 sube un 24%

Un Chile que vota con rabia, pero no con memoria


Los resultados recientes dejaron un mapa político dividido:

Jara ganó en:

  • Coquimbo

  • Valparaíso

  • Región Metropolitana

  • Aysén

  • Magallanes

Kast ganó en:

  • O’Higgins

  • Maule

  • Ñuble

  • Biobío

  • Araucanía

  • Los Ríos

  • Los Lagos

Sin embargo, el voto no resolvió nada. Y no lo hará mientras el país siga preso del mismo modelo:
promesas que nunca se cumplen, desempleo que nunca baja, salarios que nunca suben y una política que nunca cambia.


Un país que no está creando empleos

Tomemos las cifras oficiales del INE, región por región (2025):

Región de Coquimbo

  • Población: 832.864

  • Desempleo: 7,6%

  • Desocupados: 63.300 personas aproximadamente

Región de Valparaíso

  • Población estimada 2023: 2.010.849

  • Desempleo: 8,8%

  • Desocupados: 177.000 personas aproximadamente

Región Metropolitana

  • Población: 7.400.741

  • Desempleo: 9,5%

  • Desocupados: 703.000 personas aproximadamente

Aysén

  • Población: 108.538

  • Desempleo: 4,7%

  • Desocupados: 5.100 personas aproximadamente

Magallanes

  • Población: 166.537

  • Desempleo: 3,9% – 4,1% estimado

  • Desocupados: ~6.500 personas

O’Higgins

  • Población: 780.627

  • Desempleo: 8,8%

  • Desocupados: 68.700 personas

Maule

  • Población: 908.097

  • Desempleo: 8,9%

  • Desocupados: 80.800 personas

Ñuble

  • Población: 512.289

  • Desempleo: 10,8%

  • Desocupados: 55.300 personas

Biobío

  • Población: 1.686.225

  • Desempleo: 9,9%

  • Desocupados: 167.000 personas

La Araucanía

  • Población: 1.010.423

  • Desempleo: 9,3%

  • Desocupados: 94.000 personas

Los Lagos

  • Población: 890.284

  • Desempleo: 5,5%

  • Desocupados: 49.000 personas

Los Ríos

  • Población: 398.230

  • Desempleo: 8,9%

  • Desocupados: 35.400 personas



  • Bonos, subsidios y programas sociales: necesarios, pero insuficientes

El Estado entrega:

  • Bono Marzo

  • Bono Dueña de Casa

  • Bono Base Familiar

  • Subsidio Familiar

  • Bolsillo Electrónico

  • Subsidios habitacionales

  • Programa Familias

  • Copago Cero



Chile hoje pode ser o Brasil de amanhã, dizem economistas


Y sí: muchos de estos beneficios son necesarios para familias que viven en condiciones muy duras.
Pero lo que no existe es un plan serio del Estado para que esas familias salgan definitivamente de la pobreza.


Chile se conformó con administrar la miseria.


Hasta cuándo Chile seguirá dormido?

Si el país no despierta ahora, despertará tarde.
Tarde, cuando ya no haya que recuperar, cuando la riqueza esté afuera, cuando la dependencia sea irreversible.

Chile necesita empleo real, inversión seria, educación sin ideología, seguridad, productividad y desarrollo.
Necesita un Estado que ayude, no un Estado que compré votos.
Necesita políticos que sirvan al país, no políticos que usen al país.

Y, sobre todo, necesita que la gente entienda una verdad simple:

El gobierno no da nada.
Todo sale del bolsillo del trabajador.

Si Chile no despierta, la clase política seguirá durmiendo tranquilos.


2025/11/14

El fracaso de la COP30 en Brasil

Por Rodolfo Varela

Los pueblos amazónicos y amplios sectores de la sociedad brasileña están protestando con fuerza contra la actuación del gobierno brasileño y, en especial, contra su ministra del Medio Ambiente.


A caminho da COP na Amazônia


 Las manifestaciones denuncian la falta de saneamiento básico, las escasas oportunidades para las comunidades amazónicas y el abandono histórico al que han sido sometidas. El sentimiento es claro: un pueblo sufrido, humillado y cansado de promesas vacías.


En este contexto, no pasa desapercibida la contradicción ética de la ministra Marina Silva, quien en el pasado llamó “corrupto” al presidente Lula cuando también formaba parte de su gobierno. Hoy, sin embargo, regresa al mismo escenario político que antes criticó, sin entregar soluciones reales a los problemas más urgentes de la Amazonia.


Lula y Marina Silva Ministro de Medio Ambiente


Un evento cuestionado desde el inicio


La COP30, celebrada en Belém, Brasil, avanza bajo fuertes críticas y una percepción generalizada de fracaso anunciado. Aunque todavía se esperan decisiones finales, el descontento internacional y nacional es evidente.


1. Problemas de infraestructura y costo de vida

Los delegados y la prensa internacional denunciaron:

  • Falta de alojamiento adecuado,

  • Hoteles y servicios con precios “exorbitantes”,

  • Fallas organizativas y logísticas constantes.

Belém, lamentablemente, no logró ofrecer condiciones mínimas para un evento de esta magnitud.


2. Manifestaciones y tensión creciente


La conferencia se convirtió en escenario de protestas legítimas, incluyendo la invasión de manifestantes a la “Zona Azul”, espacio reservado para las negociaciones oficiales. Un guardia de seguridad resultó herido, generando repercusiones internacionales.


La “Cumbre de los Pueblos”, evento paralelo, también criticó:


  • La omisión de los países en decisiones cruciales,

  • La falta de participación ciudadana real,

  • La desconexión entre discursos oficiales y necesidades urgentes.


La pobreza está aumentando en Amazonas, alcanzando el 58,8% de la población, según el IBGE.


3. Críticas directas al gobierno brasileño


Durante la COP30, Marina Silva y el gobierno fueron cuestionados duramente por pueblos amazónicos y activistas. Las denuncias apuntan a un desempeño deficiente en áreas clave:

  • Falta de saneamiento básico,

  • Abandono estructural de comunidades enteras,

  • Avance de mafias ambientales y narcoterrorismo,

  • Promesas de deforestación cero sin acciones concretas,

  • Políticas públicas que nunca llegan al territorio.


El pueblo pide lo esencial: que los discursos se transformen en acciones reales. No basta con declaraciones bonitas ni con videos de campaña; se necesitan políticas de verdad.


4. Ausencia de líderes internacionales


Estados Unidos y Argentina ausentes de los eventos preparatorios de la COP30.


La no participación de figuras clave debilitó aún más la cumbre:

  • Estados Unidos (a nivel federal),

  • Argentina,

  • Paraguay.

Esto redujo el impacto geopolítico del evento y dificultó avanzar en temas centrales como financiación climática y metas de reducción de emisiones.


5. Contradicciones internas del propio gobierno brasileño


Mientras el Ministerio del Medio Ambiente predica sustentabilidad, otros ministerios impulsan políticas que aumentan las emisiones y facilitan actividades contaminantes. La incoherencia debilita el discurso oficial y alimenta el descontento.

Conclusión

Aunque algunos analistas sostienen que la COP30 aún puede generar acuerdos puntuales, el sentimiento predominante es que la conferencia enfrenta obstáculos profundos para ser considerada un éxito.


Brasil tuvo la oportunidad de liderar el debate climático mundial desde el corazón de la Amazonia, pero la falta de coherencia, de voluntad política y de acciones reales ha dejado la sensación de un fracaso inevitable.


2025/11/13

Las mentiras de los candidatos a la presidencia de Chile

Por Rodolfo Varela

El próximo 16 de noviembre, Chile volverá a las urnas para elegir al sucesor del presidente Gabriel Boric, cuyo mandato termina el 11 de marzo de 2026, sin haber cumplido gran parte de sus promesas. 


Jeannette Jara, Evelyn Matthei, José Antonio Kast y Johannes Kaiser.


Ocho nombres compiten por la silla presidencial, pero las encuestas coinciden: solo cuatro tienen opciones reales de llegar a la segunda vuelta. Si alguno logra más de la mitad de los votos, podría ganar en primera vuelta, aunque el escenario actual hace improbable ese desenlace.


Según el promedio de sondeos, Jeannette Jara (izquierda) lidera las preferencias con un 28,5% de intención de voto. Le siguen los candidatos de derecha: José Antonio Kast (19,9%), Johannes Kaiser (15,6%) y Evelyn Matthei (14,1%).
Más allá de los números, lo que está en juego es el futuro de un país sumido en la desigualdad, la ignorancia política, la pobreza económica, la falta de salud y educación, y una clase política que se ha especializado en mentir con elocuencia.


La negación de los crímenes de Pinochet en Chile


Promesas recicladas y memoria selectiva


Los candidatos exhiben diferencias en el papel, pero todos comparten una misma enfermedad política: la demagogia. Ninguno habla con la verdad ni con compromiso real hacia la gente.
Mientras los aspirantes de derecha —Kast, Matthei y Kaiser— prometen austeridad fiscal, recortes de impuestos y “mano dura” en seguridad y migración, Jeannette Jara ofrece mayor intervención estatal, expansión de beneficios sociales y control económico.
Pero todos evaden un tema central: la deuda histórica con las víctimas de la dictadura de Pinochet y el abandono del pueblo que sufre día a día.


Sistema público de salud: carencias y deficiencias


Los políticos —de derecha y de izquierda— han convertido la mentira en una estrategia electoral. Mienten frente a las cámaras, manipulan cifras, repiten discursos vacíos y juegan con la esperanza de un pueblo cansado. Utilizan el engaño para dividir, polarizar y perpetuarse, mientras la ciudadanía sigue atrapada en la frustración de promesas incumplidas.


El olvido como política de Estado


Y surge una pregunta inevitable:
¿Por qué los mismos políticos de izquierda que hoy prometen soluciones no las aplicaron cuando estuvieron en el poder?
¿Acaso olvidaron la deuda con los exonerados políticos, los torturados, los desaparecidos, los niños secuestrados y vendidos como mercancía al extranjero?
¿También olvidaron la miseria de miles de chilenos que sobreviven con pensiones indignas, con un sistema de salud colapsado y con un robo institucionalizado por las AFP?


La gran estafa chilena.

La derecha no tiene interés en reparar esa deuda, y la izquierda ha preferido el silencio. Ambas han traicionado la memoria y la justicia. Mientras tanto, el pueblo —que posee el verdadero poder, el voto— continúa votando sin conciencia, sin exigir rendición de cuentas, sin darse cuenta de que cada voto puede cambiar o condenar el destino del país.


Un pueblo dormido, un país sin rumbo


Chile vive un ciclo político perverso: los candidatos prometen, la gente cree, los gobiernos fracasan y el descontento se renueva.
El votante debe despertar. No basta con indignarse en redes sociales o lamentarse por la corrupción: hay que votar con memoria, con inteligencia y con dignidad.
De lo contrario, el país seguirá gobernado por los mismos que lo hundieron, los mismos que se olvidaron del pueblo y convirtieron la mentira en su bandera política.


2025/11/12

Cuando descubrimos que fuimos engañados por una izquierda que no representa nuestras ideas

Por Rodolfo Varela

Hubo un tiempo en que el pueblo tenía voz.
Una voz ronca, cansada, pero llena de fe. Era la voz de los que nunca tuvieron nada, de los que aprendieron a vivir con poco y a soñar con mucho.






No venía de los palacios ni de las universidades, sino de los mercados, de las fábricas, de los barrios donde la vida se gana día a día entre la miseria y la esperanza. Era una voz que temblaba, sí, pero que también sabía cantar. Se alzaba con rabia y ternura, con hambre y con dignidad, con la certeza de que otro mundo era posible.

Durante décadas, esa voz fue el pulso de América Latina. Llenaba plazas, estadios y avenidas; se mezclaba con el olor del sudor y del maíz, con las manos levantadas y los ojos húmedos de quienes creían que la historia, por fin, les pertenecía.
Decía palabras grandes —dignidad, justicia, revolución, salud, educación palabras que encendían cuerpos y almas. Los pobres hablaban del futuro como quien habla de un hijo que aún no ha nacido, pero ya ama.



Salvador Allende. La verdadera Izquierda Chilena



“Nosotros no somos traidores”, decían. “Fueron ellos los que se olvidaron de nosotros.”


La izquierda no fue solo una ideología: fue una promesa.


Una especie de religión laica que ofrecía sentido en medio del caos. Era el sueño de los desposeídos, la épica de los oprimidos que marchaban creyendo que, al final del camino, los esperaba una sociedad más justa, más solidaria, más humana.
Durante décadas, esa promesa alimentó generaciones que sacrificaron su juventud en nombre de una utopía que parecía posible.


Pero con el tiempo, la promesa se transformó en estructura, la estructura en sistema, y el sistema en corrupción.
Y el sistema —como todos los sistemas— comenzó a devorarse a sí mismo: a burocratizar la esperanza, administrar la rebeldía y convertir los ideales en cargos, los sueños en consignas, la lucha en rutina y las palabras en mentiras.


Hoy, la izquierda que alguna vez fue voz del pueblo se parece demasiado a aquello que juró combatir.
Se hizo cómplice del poder, del silencio y de la indiferencia.
Se enriqueció a costa del sufrimiento del pueblo.
Sembró pobreza, falta de salud, falta de educación y una deuda histórica con las víctimas de la dictadura que jamás tuvo intención real de pagar.


Y los ejemplos más dolorosos están frente a nosotros:


Extrema Pobreza Atinge 89% da População de Cuba


Cuba y Venezuela, dos naciones que alguna vez simbolizaron la esperanza de los pueblos latinoamericanos, hoy viven en una miseria dictatorial y humillante, sin libertad ni democracia, donde la voz del pueblo fue reemplazada por el miedo y la censura.
Mientras los hermanos y familiares Castro viven rodeados de lujos, y el dictador Maduro acumula una fortuna incalculable, millones de cubanos y venezolanos huyen del hambre y la represión buscando una vida digna.


Y para colmo, algunos artistas corruptos se prestan para este engaño, vendiendo una falsa imagen de revolución a los mismos pueblos que sufren bajo la opresión.

Y sin embargo, debajo de las ruinas del discurso, aún late algo.
Un resto de esperanza que se niega a morir. Porque incluso nuestros hijos conservan la intuición de que otro mundo fue posible —y tal vez aún pueda serlo— si alguien se atreve a volver a escuchar la voz del pueblo.


Pobreza na Venezuela já atinge 96% da população, diz novo estudo


Pero las palabras, cuando se repiten demasiado, se desgastan.


Lo que fue fuego se volvió retórica.
Lo que fue esperanza, administración.
Lo que fue rebeldía, rutina.

Y el pueblo, que había aprendido a creer, empezó a dudar. La fe se resquebrajó, no de golpe, sino lentamente, hasta que cayó el primer ladrillo del muro de la ilusión.

Quizás el desencanto sea un acto de madurez colectiva.
Es el momento en que las sociedades dejan de delegar su destino y empiezan a escribirlo de nuevo, sin tutores, sin mesías, sin caudillos.
Tal vez lo que América Latina necesita no es otra revolución, sino una reconciliación con la verdad y con la dignidad de sus propios pueblos.


Esta rebelión no tiene líderes.


Su fuerza no nace del mando, sino del hartazgo.
No tiene programa, porque su causa no es doctrinaria, sino vital: recuperar la dignidad de ser escuchados sin intermediarios.
Y en ese silencio que crece entre los barrios, los campos y las redes sociales, emerge una nueva conciencia colectiva, menos ideológica, más humana.


Una conciencia que dice, con voz serena pero firme:


“Ya no creemos en ustedes ni en esta nueva izquierda. Queremos creer en nosotros mismos.”

Tal vez el desencanto no sea el final, sino el verdadero comienzo.
Porque solo quien se decepciona de lo que amó con fervor puede volver a mirar el mundo con ojos limpios.


El desencanto no destruye la fe: la depura.
Quita el barniz de los dogmas, el brillo de los discursos, el ruido de los himnos.
Deja al ser humano frente a su propia desnudez política y moral, frente a la necesidad de volver a creer —pero esta vez sin mitos, sin pastores y sin caudillos que hablan de pobreza mientras se hacen millonarios prometiendo redención a cambio de obediencia.

✍️ Rodolfo Varela
sobreviviente de la dictadura y hombre de la verdadera izquierda.

2025/11/11

Vergüenza nacional: los criminales de la dictadura mueren en casa, las víctimas en el abandono

Por Rodolfo Varela

Una vez más, el poder judicial chileno demuestra su profunda complicidad con los crímenes de la dictadura. La Corte de Apelaciones de Temuco ha confirmado la ridícula condena de cinco años de reclusión domiciliaria total para el ex fiscal militar Óscar Alfonso Ernesto Podlech Michaud, responsable del asesinato bajo tortura del estudiante Santiago Omar Faúndez Bustos, ocurrido en noviembre de 1973 en el Regimiento Tucapel.


Santiago Omar Faúndez Bustos- Ejecutado Político 


Sí, leyó bien: reclusión domiciliaria total. Un criminal de lesa humanidad cumpliendo su pena en la comodidad de su hogar, mientras miles de víctimas de la dictadura siguen condenadas —ellas sí— a la miseria, el abandono y el olvido.

El fallo, dictado por el ministro en visita Álvaro Mesa Latorre y ratificado por la Primera Sala del tribunal, no solo insulta la memoria de las víctimas, sino que desnuda la decadencia moral de un sistema judicial que aún protege a los verdugos del pueblo chileno. Este hombre, que en 1973 se desempeñaba como fiscal militar “ad-hoc” en Temuco, participó directamente en los interrogatorios y torturas que culminaron con la muerte del joven Faúndez Bustos, de apenas 23 años, militante del Partido Socialista.
Murió electrocutado, sofocado, brutalmente torturado. Su madre, Rosalía Bustos, lo vio por última vez en estado deplorable, bajando de un camión militar. Cuando pidió explicaciones, Podlech la mandó encerrar en un calabozo.


Óscar Alfonso Ernesto Podlech Michaud – Violador de DD.HH.


Y ahora, más de cincuenta años después, este mismo hombre es premiado con el privilegio de morir en su cama.
¿Dónde está la justicia? ¿Dónde está la moral de este país?

Mientras tanto, las víctimas y sus familias sobreviven con pensiones miserables que no alcanzan para comer.
El salario mínimo en Chile es hoy de $529.000 pesos, y se anuncia con “orgullo” que subirá a $539.000 en 2026. Una burla. Una cifra vergonzosa en un país donde el costo de vida supera con creces esa cantidad. ¿Cómo puede un sobreviviente de la tortura, un exonerado político o una viuda del terrorismo de Estado vivir con eso?
La respuesta es simple: no puede.
Chile los ha condenado —no a prisión domiciliaria—, sino a la pobreza, la enfermedad y la desesperanza.

Y lo más indignante es que esta traición no proviene solo de la derecha, que siempre defendió a los asesinos, sino también de una izquierda acomodada y corrupta, integrada al mismo sistema político que juró combatir.


¡El silencio, el olvido y la traición de la nueva izquierda no serán olvidados!


Han pasado décadas de gobiernos progresistas, de discursos de memoria y justicia, pero las víctimas siguen esperando. Los culpables mueren impunes, y los tribunales continúan reproduciendo el desprecio por los derechos humanos.


No se puede hablar de reconciliación sin justicia.
No se puede hablar de democracia mientras los criminales de lesa humanidad son tratados con compasión y las víctimas son condenadas al olvido.
El fallo de la Corte de Temuco es una ofensa a la verdad histórica, una burla a las familias de los asesinados y un nuevo golpe a la dignidad del pueblo chileno.


Chile y la izquierda no puede seguir siendo cómplice del silencio, ni del perdón disfrazado de justicia.
Mientras los responsables de la tortura mueren cómodamente en sus casas, las verdaderas condenadas son las víctimas, que aún esperan, en su vejez y con pensiones miserables, que este país algún día les devuelva lo que les robó: la dignidad y la justicia.


#Blog de Rodolfo Varela# DerechosHumanos #Chile #Justicia #Memoria #Democracia #NuncaMás


2025/11/10

Chile: la hora de votar con conciencia y no por doctrina

 Por Rodolfo Varela

Mientras los candidatos presidenciales se preparan para su último debate televisado antes de las elecciones del 16 de noviembre, el pueblo chileno asiste una vez más al mismo espectáculo de promesas recicladas y discursos vacíos que hemos escuchado durante décadas. 


Los candidatos a la presidencia de Chile


Los nombres cambian, los rostros envejecen, pero las propuestas siguen siendo las mismas: economía, salud, educación, justicia, cultura y corrupción. Todo muy bien escrito en el papel, pero jamás cumplido en la práctica.


Chile parece condenado a repetir su historia política. Viejos conocidos de la derecha, la izquierda y el centro se presentan una vez más, prometiendo soluciones mágicas para los mismos problemas estructurales que ellos mismos ayudaron a crear o a mantener. Y cuando llegan al poder, las promesas se olvidan en los pasillos del Congreso y el pueblo vuelve a quedar atrapado entre la pobreza, la desigualdad y la desconfianza.


En este debate participarán Jeannette Jara, José Antonio Kast, Johannes Kaiser, Evelyn Matthei, Franco Parisi, Harold Mayne-Nicholls, Marco Enríquez-Ominami y Eduardo Artés. Ocho aspirantes que dicen representar distintas visiones de país, pero que en el fondo comparten una misma deuda: la falta de compromiso real con el pueblo chileno. Ninguno ha demostrado tener la voluntad política de enfrentar los grandes males que aquejan a Chile, ni la valentía de romper con el sistema que protege a los poderosos y olvida a los más necesitados.


El drama de la pobreza en Chile


Tras décadas de gobiernos de derecha y de izquierda, Chile sigue siendo un país donde la desigualdad manda, donde las familias más pobres viven en la miseria más profunda, y donde los sobrevivientes de la dictadura aún cargan con pensiones miserables que no alcanzan ni para comprar medicamentos.


Es una vergüenza nacional que, medio siglo después del golpe de Estado encabezado por el traidor Pinochet, las víctimas sigan esperando justicia, reparación y dignidad.
Y más vergonzoso aún
ha sido ver cómo muchos gobiernos de izquierda —que en su momento prometieron reparar ese daño histórico— también les dieron la espalda, traicionando su confianza y su sufrimiento.


Hoy, más que nunca, Chile necesita un presidente verdaderamente comprometido con su pueblo. Un líder que no tema enfrentar a las élites económicas, ni al poder corrupto que desde hace décadas maneja el país como si fuera su propiedad privada.
Pero ese presidente, por sí solo, no podrá cambiar nada si el Congreso sigue siendo el cementerio de los proyectos de ley.
Por eso, también necesitamos un Poder Legislativo con el mismo compromiso de transformación, capaz de acompañar al Ejecutivo en una agenda seria de reformas, justicia social y desarrollo humano.


Este 16 de noviembre, Chile tiene una nueva oportunidad. No para repetir el pasado, sino para cambiarlo.Es hora de votar con conciencia, con memoria y con dignidad.


No por doctrina, no por costumbre, no por miedo.
Sino por un país más justo, más humano y verdaderamente democrático.

2025/11/07

La “Nueva Izquierda” en América Latina: el golpe disfrazado de democracia

 Por Rodolfo Varela

Habla un hombre de izquierda.
Un sobreviviente de la dictadura, torturado, exonerado y exiliado por casi medio siglo.
Un hombre que creyó en la justicia social, en la igualdad y en el poder del pueblo.
Pero hoy debo decirlo con dolor y con rabia:
esta nueva izquierda que gobierna parte de América Latina no representa al pueblo ni a los ideales por los que tantos entregaron su vida.


Chile lo que la Izquierda olvido !

Porque lo que vemos no es justicia social, es manipulación.
No es libertad, es control.
Y no es democracia, es un nuevo tipo de golpe —silencioso, disfrazado, ejecutado desde el poder político y judicial.


Pueblos cada vez más pobres, más enfermos y más dependientes


Esta “nueva izquierda” se presenta como defensora de los más humildes, pero en realidad los mantiene prisioneros de la dependencia.
Reparte canastas de alimentos o bonos miserables y se jacta de “ayudar al pueblo”, mientras destruye empleos, arruina la economía y condena a millones a sobrevivir de la caridad estatal.


El aumento de la pobreza bajo la izquierda en América Latina.


Así, los gobiernos inflan cifras, dicen que bajó el desempleo, pero lo que realmente bajó fue la dignidad del trabajo.
El pueblo pobre no necesita limosna: necesita oportunidades, educación, salud y respeto.
Pero eso no conviene a quienes gobiernan a base de ignorancia y manipulación.


El poder judicial como instrumento de poder político


La gran estrategia de esta nueva izquierda es apoderarse de la justicia.
Allí donde antes se pedía independencia judicial, hoy se impone lealtad ideológica.
Los gobiernos intervienen en los tribunales, nombran jueces afines y utilizan reformas judiciales con el pretexto de “modernizar” o “democratizar” la justicia.
En realidad, buscan blindarse, garantizar impunidad y perpetuarse en el poder.


Equilibrio con el lado izquierdo elevado



Entre sus métodos más evidentes están:


1. Nombramientos ideológicos.
Designan jueces cercanos al Ejecutivo, incluso forzando jubilaciones anticipadas para ocupar cargos clave con personas jóvenes y leales.

2. Reformas manipuladas.
Modifican las constituciones y leyes para reducir la independencia de los tribunales y controlar los fallos.

3. Uso selectivo del “lawfare”.
Mientras acusan a la derecha de persecución judicial, ellos mismos usan la justicia para eliminar opositores o silenciar denuncias de corrupción.

4. Control financiero y administrativo.
El presupuesto del poder judicial se convierte en un arma: castigan a los jueces incómodos y premian a los sumisos.

5. Propaganda y presión mediática.
Desacreditan públicamente a los magistrados que fallan en su contra, tildándolos de “enemigos del pueblo” o “instrumentos de la derecha”.


Ejemplos de una justicia sometida


Brasil:
El Supremo Tribunal Federal y el Tribunal Superior Electoral han intervenido directamente en el futuro político de Jair Bolsonaro, asumiendo un protagonismo político sin precedentes en la historia democrática brasileña.

Chile:
El poder judicial permitió durante décadas la impunidad de torturadores y criminales de la dictadura, amparándose en la Ley de Amnistía de 1978. Hoy, la misma clase política que se dice de izquierda mantiene ese silencio vergonzoso.
Yo mismo, como exonerado político y víctima de tortura, tuve que iniciar un proceso judicial contra el gobierno de la expresidenta Michelle Bachelet, que se dice defensora de los derechos humanos, por la injusticia y el abandono en el pago de pensiones miserables.
Recibo menos del 50% de un salario mínimo chileno, algo que no permite vivir dignamente en mi propio país.
Por eso sigo en el exilio.
Y por eso denuncio.

Venezuela:
El Tribunal Supremo de Justicia actúa como brazo del gobierno, validando elecciones manipuladas y anulando toda disidencia.

Conclusión: el golpe sin balas

El golpe ya no necesita tanques ni fusiles.
Ahora se ejecuta desde el poder político y judicial, desde los medios públicos y las universidades.
La nueva izquierda traicionó a los mismos pueblos que prometió liberar.
Traicionó la memoria de los caídos y el sacrificio de quienes creímos en la justicia social.


América Latina necesita despertar.


Hoy, América Latina necesita despertar.
Porque el enemigo ya no lleva uniforme militar.
Ahora viste de demócrata, reparte subsidios y habla de inclusión, mientras destruye la libertad, la dignidad y el futuro de nuestros pueblos.


2025/11/06

Chile ante la OTAN: el silencio que amenaza nuestra soberanía



Por Rodolfo Varela

Mientras el país se ahoga entre la pobreza, la falta de salud, educación y justicia, el gobierno chileno avanza en silencio hacia acuerdos militares que pocos conocen y muchos deberían cuestionar.

Chile y la OTAN: ¿Estamos más cerca de involucrarnos en un conflicto internacional?



El pasado 29 de julio, Chile firmó un nuevo convenio con Alemania que nos acerca peligrosamente a la OTAN —una alianza militar que hoy está directamente involucrada en la guerra entre Ucrania y Rusia—.


¿Quién decidió que Chile debía involucrarse en un conflicto ajeno? ¿Quién autorizó que se comprometiera la política exterior del país sin consultar a su pueblo ni al Congreso?

La firma del acuerdo por parte de la ministra de Defensa, Adriana Delpiano, y la embajadora alemana Susanne Fries-Gaier, fue tratada por los medios con la misma ligereza con la que se ocultan los temas verdaderamente importantes: unos segundos en televisión, una nota perdida en la web, y nada más.


La OTAN estrecha lazos con democracias del Pacífico


Sin embargo, lo que está en juego no es menor. Este nuevo convenio eleva a Chile al Nivel 2 de cooperación con la OTAN, lo que significa adaptar nuestra estructura militar, logística y doctrinaria a los parámetros de la alianza atlántica. En palabras simples: Chile comienza a actuar bajo las reglas de las potencias que hoy promueven guerras, sanciones y bloqueos económicos en nombre de la democracia.


¿Dónde queda nuestra soberanía? ¿Dónde queda la neutralidad que históricamente nos caracterizó como país de diálogo y de paz?


Lo más grave es el hermetismo absoluto con el que se manejó este asunto. Ni el Ministerio de Defensa ni la Embajada de Alemania han respondido a las solicitudes de información de la prensa. Silencio. Un silencio institucional que duele y que, lejos de generar confianza, levanta sospechas.


Y mientras se firman estos acuerdos de cooperación militar, en Chile seguimos con hospitales colapsados, pensiones miserables, escuelas sin recursos y miles de familias viviendo en la pobreza.
¿Cómo se explica que un país con estas carencias destine tiempo, recursos y energía a firmar acuerdos con potencias extranjeras para integrarse en una alianza militar?


Nos dicen que es “por la defensa de la democracia”, pero la historia nos ha enseñado que esos discursos suelen encubrir intereses geopolíticos, económicos y estratégicos que nada tienen que ver con los pueblos.
Chile no necesita bases ni alianzas militares: necesita transparencia, justicia social y soberanía real.





Este nuevo paso hacia la OTAN no fortalece nuestra defensa: nos subordina. Nos pone del lado de los poderosos y nos aleja de la independencia que tanto nos costó construir.
Por eso, la pregunta es directa, señora ministra de Defensa, Adriana Delpiano:
¿A quién sirve este acuerdo?
¿A Chile… o a los intereses de las potencias que deciden las guerras desde lejos mientras los pueblos pagan con sangre, pobreza y silencio?


El país merece respuestas.
Y los chilenos merecemos respeto.

#Chile #OTAN #PolíticaExterior #Soberanía #Transparencia #DerechosHumanos #Opinión

2025/11/05

Chile: los niños robados y la deuda que el Estado nunca quiso paga

Por Rodolfo Varela

Mientras los tribunales chilenos siguen desenterrando las huellas de una de las tragedias más vergonzosas de nuestra historia —las adopciones irregulares de miles de niños y niñas durante la dictadura—, los gobiernos de turno, tanto de izquierda como de derecha, continúan repitiendo el mismo libreto de promesas vacías y gestos simbólicos.


Ministro en visita Alejandro Aguilar se reúne con embajadora de Suecia


Esta semana, el ministro en visita Alejandro Aguilar se reunió con la embajadora de Suecia, Sofía Karlberg, y con representantes de los chilenos adoptados en ese país. Detrás del protocolo diplomático y las cifras oficiales, se esconde una herida abierta: 151 causas judiciales relacionadas con menores chilenos enviados a Suecia, de los cuales 110 buscan la verdad por iniciativa de las propias víctimas.


Los números son fríos, pero el drama es humano: niños arrebatados a sus madres en hospitales, orfanatos y parroquias; archivos borrados; identidades destruidas; y un Estado que durante décadas prefirió mirar hacia otro lado. Hoy, de esas 151 causas, solo una tiene sobreseimiento definitivo. El resto espera, como esperan también las familias, una justicia que llega tarde y nunca completa.




El ministro Aguilar lidera además la investigación de 1.418 causas por adopciones irregulares, algunas ocurridas desde 1965. En junio de este año, se dictó el primer procesamiento por sustracción de menores, asociación ilícita y prevaricación, con hechos que se remontan a 1983 en San Fernando. La Corte Suprema calificó estos delitos como violaciones graves a los derechos humanos, imprescriptibles por su naturaleza.


Pero cabe preguntarse: ¿por qué estos mismos ministros de la Corte Suprema no visitan las embajadas de Estados Unidos, Italia, Francia o España?
¿Por qué no se investiga con la misma energía los cientos de casos de niños enviados también a esos países durante la dictadura? ¿Acaso la justicia chilena solo se atreve cuando el país involucrado es pequeño y no representa un riesgo diplomático?
Esa selectividad revela una hipocresía estructural que ofende la memoria de las víctimas y desnuda la cobardía de un sistema judicial que teme mirar de frente a los poderosos.



Mientras la justicia avanza lentamente, la política se repite como un mal disco rayado. Cada ciclo electoral vuelve a levantar el estandarte de las víctimas, para después guardarlo en un cajón, igual que los restos humanos que por años permanecieron olvidados en el Instituto Médico Legal.

Los gobiernos de izquierda, que tuvieron en sus manos la oportunidad de hacer justicia real, prefirieron la burocracia, los comités, los discursos. Ahora, en plena antesala electoral, vuelven a mostrarse “preocupados” por el sufrimiento de las víctimas. Pero ese interés repentino tiene olor a cálculo y no a humanidad.


Porque el verdadero drama no es solo el pasado, sino el presente de abandono. Las víctimas envejecen sin reparación, los exiliados mueren esperando, y los hijos robados aún buscan su identidad. La impunidad se disfraza de institucionalidad, y la memoria se usa como moneda de cambio política.


Infancias interrumpidas en dictadura


Mientras tanto, el país sigue atrapado en la hipocresía de una clase dirigente que habla de pobreza sin conocerla, que instrumentaliza el dolor y que necesita mantener a la población ignorante, dependiente y resignada para perpetuar su poder.


Chile sigue en deuda. Y esa deuda no se paga con palabras, sino con verdad, justicia y reparación efectiva. Todo lo demás —los discursos, las reuniones y los comunicados oficiales— no son más que otra versión del mismo engaño histórico.