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2025/10/06

Otra farsa oficial: el gobierno habla de “conmemoración” en Lonquén

 By Rodolfo Varela

Una vez más, el Estado chileno vuelve a disfrazar de memoria lo que en verdad es manipulación política. El reciente acto en los Hornos de Lonquén fue presentado como “conmemoración por los 52 años del Caso Lonquén”. ¿Cómo se puede llamar “conmemorar” al horror de la desaparición forzada, al asesinato brutal de 15 campesinos —entre ellos cuatro menores de edad— cuyos cuerpos fueron arrojados a hornos de cal? 


En el Sitio de Memoria Hornos de Lonquén



Eso no es conmemoración: es recordación, es denuncia, es memoria viva de un crimen de lesa humanidad.Pero los gobiernos de turno, de derecha y de izquierda, insisten en usar las palabras para maquillar la verdad. Transforman el dolor de las familias en discursos solemnes que suenan bien en vísperas electorales, pero que no se traducen en justicia, reparación ni verdad. Pasan los años y el patrón se repite: cada aniversario, ministros y autoridades acuden a los sitios de memoria, leen frases bonitas sobre el “alma de Chile” y la “necesidad de justicia”, pero al día siguiente el país vuelve a convivir con la impunidad.


¿Dónde estaban estos mismos poderes del Estado cuando se levantaban los montajes judiciales que encubrían a militares, policías y cómplices civiles de la dictadura? ¿Dónde estuvo la Iglesia, que tardó en alzar la voz, y que aún guarda silencios vergonzosos? ¿Qué ha hecho la justicia chilena, más allá de condenas parciales y tardías, frente a miles de familias que siguen esperando respuesta sobre el paradero de sus seres queridos?


Gobierno realiza acto conmemorativo por los 52 años del “Caso Lonquén”


El “Caso Lonquén” fue, en 1978, el primer golpe que desnudó ante el mundo la maquinaria criminal de Pinochet. Fue el testimonio irrefutable de que en Chile se secuestraba, se torturaba y se asesinaba. Y, sin embargo, 52 años después, las víctimas siguen siendo usadas como estandarte por gobiernos que prometen mucho y cumplen poco. El Plan Nacional de Búsqueda es necesario, sí, pero llega demasiado tarde para quienes murieron esperando verdad y justicia.


Y mientras las autoridades levantan placas y pronuncian discursos, los sobrevivientes y familiares reciben pensiones miserables, indignas, que no alcanzan ni para cubrir medicamentos, mucho menos para vivir con dignidad. ¿Cómo puede el Estado pedir “conmemorar” a los muertos, cuando a los vivos —los que cargan las cicatrices de la tortura y del exilio— se les condena a sobrevivir con sumas que son una burla? Esa es la verdadera cara de la corrupción: políticos de todos los colores protegen sus privilegios, se enriquecen en el poder, y al mismo tiempo empujan a las víctimas a la pobreza y al olvido.


Representantes del Gobierno de Chile

Peor aún: restos humanos de víctimas del terrorismo de Estado siguen guardados en el Servicio Médico Legal, esperando autorización para ser reconocidos. Restos que podrían devolver identidad y paz a familias que llevan medio siglo buscando a los suyos, pero que son retenidos por la burocracia, la indiferencia y el desinterés de un Estado que dice “buscar la verdad” mientras oculta pruebas bajo llave.


Y como si fuera poco, los medios de comunicación en Chile tampoco son del pueblo. Están controlados por grandes empresas, en su mayoría extranjeras, que imponen contenidos alejados de nuestra cultura y de nuestras costumbres. Esos medios no cuentan la verdad del Chile profundo, del Chile obrero, campesino, de las víctimas olvidadas; solo transmiten lo que conviene a los políticos y al poder económico. ¿Hasta cuándo seguiremos permitiendo que la voz del pueblo sea silenciada y que la memoria sea utilizada como mercancía?


Chile no necesita ceremonias vacías ni placas inaugurales que se descubren con discursos huecos. Chile necesita coraje político para desmontar la impunidad, voluntad real para sancionar a los responsables, justicia para las víctimas, dignidad para los sobrevivientes y medios de comunicación verdaderamente en manos de los chilenos.


No se conmemora la desaparición forzada: se recuerda, se denuncia y se exige justicia. Todo lo demás es oportunismo disfrazado de memoria.



2025/10/03

Joaquín Lavín y la impunidad de siempre: la corrupción bajo la alfombra en Chile

Por Rodolfo Varela

En Chile, la corrupción política no sorprende, se normaliza. Y cuando aparece un caso como el del diputado Joaquín Lavín León (ex UDI), lo único que hace es desnudar lo que todos sabemos y pocos se atreven a decir: la justicia y los medios de comunicación trabajan al servicio de los poderosos, ocultando, relativizando y postergando procesos que deberían escandalizar a un país entero.


Joaquín Lavín Jr. reconoce fraude


El Ministerio Público acusa al parlamentario de haber defraudado al fisco con facturas falsas, tráfico de influencias y uso indebido de fondos públicos. Según la Fiscalía de Alta Complejidad Oriente, Lavín creó en las sombras la empresa Modo74 SpA, a través de un asesor de confianza, para triangular recursos del Congreso y del Servel. El resultado: más de $104 millones de pesos en operaciones sospechosas, reembolsos que nunca llegaron a la empresa y depósitos en efectivo de origen desconocido.


La Corte de Apelaciones de Santiago aún no fija fecha para revisar la solicitud de desafuero. ¿Por qué la demora? Porque estamos en época electoral. Porque cuando se trata de proteger a los suyos, la política chilena sabe cómo congelar, retrasar y maquillar la corrupción.


"La familia no está para juzgar": La postura de Joaquín Lavín padre tras enrolarse


Mientras tanto, los abogados de Lavín aseguran que todo es “una selección arbitraria” de pagos. La misma estrategia de siempre: victimizar al poderoso, confundir a la opinión pública y esperar a que el tiempo entierre el escándalo. Lo más indignante es que, como tantas veces ha ocurrido en nuestra historia, la población quedará al margen de esta noticia. La prensa tradicionalcómplice y servil— callará, minimizará o diluirá el caso, porque informar de verdad significaría enfrentarse al sistema que los financia.


El trasfondo es brutal: Lavín habría usado recursos fiscales para construir una plataforma digital de uso electoral, SocialTazk, destinada a la campaña de decenas de candidatos de la UDI, entre ellos su propia esposa, Cathy Barriga, también imputada por fraude al fisco. Y como si fuera poco, hasta su padre rindió facturas de esta empresa. Negocios familiares a costa del erario público.


Escándalo en la familia de Joaquín Lavín León.

Nada de esto es nuevo en Chile. Políticos que se reparten millones mientras la gente sobrevive con pensiones de miseria y salarios indignos. Y lo peor es que dentro de algunos años, como ya ha pasado tantas veces, Joaquín Lavín podría volver a ser candidato, a levantar banderas de “renovación” y a ser elegido por el mismo pueblo que hoy es víctima de este saqueo institucionalizado.


Aquí no hay justicia ni transparencia. Hay un sistema político podrido, donde la corrupción se esconde bajo la alfombra y la memoria colectiva es borrada por medios de comunicación corruptos y acomodados.


La pregunta es: ¿hasta cuándo Chile va a soportar ser gobernado por quienes lo roban a plena luz del día?

2025/10/02

Una condena tardía y ridícula: la memoria de Florencio Ascencio Vargas Díaz sigue siendo pisoteada

Por Rodolfo Varela

La Corte Suprema de Chile acaba de confirmar una condena vergonzosa: tres años de presidio, con beneficio de remisión condicional, contra el exteniente de Carabineros Óscar Arnaldo Urrejola San Martín, responsable directo de la detención ilegal y posterior muerte del primer alcalde de Pueblo Hundido (hoy Diego de Almagro), Florencio Ascencio Vargas Díaz, ocurrida en octubre de 1973.


Florencio Ascencio Vargas Díaz- Ejecutado Político | Memoriaviva

Tres años. Una burla judicial. Una bofetada en la cara de la familia de don Florencio, de sus hijos, nietos y de toda una comunidad que lo conoció como un hombre honesto, trabajador y profundamente comprometido con su pueblo. Yo lo conocí personalmente. Trabajamos juntos en Radio Diego de Almeyda, donde fui director entre 1971 y 1972, y puedo dar testimonio de su integridad y de su compromiso con la comunidad.


Don Florencio no fue un alcalde más. Como primer edil de Pueblo Hundido, fue el gestor de los trámites —junto a la Junta por el Progreso— que permitieron que su localidad se convirtiera en comuna. Fue también quien habló personalmente con el presidente Salvador Allende, no solo para obtener respaldo al desarrollo de la región, sino también para que yo mismo fuera designado como director de la emisora local, con la misión de realizar una labor social, cultural y comunicacional ante el pueblo minero del norte de Chile.


Florencio Ascencio Vargas Díaz - Asesinado político 


Ese compromiso con su gente, ese espíritu de servicio público, fue lo que lo convirtió en blanco de la dictadura. Depuesto de su cargo, detenido ilegalmente y hallado muerto en una celda policial, don Florencio fue víctima del terrorismo de Estado que arrasó con líderes sociales y políticos en todo Chile.


El fallo de la Suprema reduce su asesinato a un simple “secuestro” y absuelve de responsabilidad a quienes crearon el escenario de su muerte. La justicia chilena, una vez más, demuestra que los crímenes de la dictadura siguen siendo relativizados, disfrazados y minimizados bajo tecnicismos legales que insultan la memoria de las víctimas.


Florencio Vargas, primer alcalde de Pueblo Hundido


Chile vuelve a barrer su historia bajo la alfombra. Más de medio siglo después del golpe, seguimos viendo cómo se cierran causas con penas simbólicas, mientras miles de familias continúan cargando con el dolor y la impunidad. ¿Cómo puede hablarse de reconciliación, cuando el Estado mismo niega justicia?


Florencio Ascencio Vargas Díaz

El caso de Florencio Ascencio no es aislado: es un espejo de la deuda pendiente del país con todos los ejecutados políticos y desaparecidos. Y frente a esa deuda, no basta con homenajes ni con discursos vacíos: se necesita verdad plena, justicia real y reparación efectiva.


Porque no fueron tres años de presidio lo que sufrió Florencio. Fueron el encierro, la tortura y la muerte a manos del Estado. Y frente a eso, la justicia chilena le responde con una condena simbólica. Una vergüenza histórica que el pueblo de Chile no debería aceptar en silencio.


2025/10/01

Chile y sus deudas con la justicia: indemnizaciones tardías que no reparan

Por Rodolfo Varela

La reciente decisión de la Corte de Apelaciones de Santiago, que elevó las indemnizaciones a víctimas detenidas y torturadas en 1973 y 1974, ha sido presentada como un avance en materia de reparación. 



La justicia chilena ordenó el pago de USD 165.000 a 29 víctimas de torturas durante la dictadura


El tribunal fijó en $55 millones el monto total que el Estado deberá pagar a Carlos Rafael Riquelme Retamal y Milton Manuel Briones Hormazábal, ambos detenidos siendo jóvenes y sometidos a torturas en regimientos, recintos policiales, el Estadio Nacional y centros clandestinos.

Es cierto: se trata de un reconocimiento judicial al dolor y al daño moral causado por la maquinaria represiva de la dictadura. Pero, ¿acaso después de cinco décadas debemos aplaudir un fallo tardío, que apenas alcanza a rozar la dimensión del horror sufrido por miles de chilenos?


La deuda de Chile con el derecho a vivir en paz

Mientras se anuncia esta resolución como si fuera un logro, miles de procesos siguen estancados o invisibilizados. Las familias de niños y niñas abusados y vendidos al extranjero durante los años más oscuros de nuestra historia aún esperan verdad y justicia. Los presos políticos, los torturados, los detenidos desaparecidos y sus familiares cargan con décadas de espera, promesas incumplidas y expedientes archivados.

Y hay un hecho aún más doloroso: en el Instituto Médico Legal permanecen cientos de restos mortales de víctimas de la dictadura que aún no han sido identificados, porque falta la autorización del Estado para avanzar en los procesos. Allí, en depósitos fríos y silenciosos, se acumulan huesos que tienen nombre, historia y familias que llevan medio siglo esperando una respuesta que nunca llega.


Dentro del Instituto Médico Legal

Yo mismo soy uno de esos sobrevivientes. Fui detenido y torturado en 1973, en el subterráneo del Ministerio de Defensa, y luego en Salvador, ciudad minera del norte de Chile, donde me amenazaron de muerte. Durante años no inicié proceso alguno contra el Estado; a mis 75 años siento que, si algún día llegara un fallo, ya estaría muerto. Solo cuando quise ser reconocido como exonerado político debí entrar en un proceso judicial, y fue el abogado de derechos humanos Nelson Caucoto quien me defendió. De no haber sido por él, aún seguiría esperando una resolución.

Hoy recibo una pensión de $230.000 pesos, cantidad que en Chile no alcanza para vivir dignamente ni para costear los remedios que necesito por las secuelas de las torturas sufridas. Mi historia es la historia de miles.

Chile arrastra una deuda que no se resuelve con sumas de dinero fijadas en tribunales, mucho menos cuando esas indemnizaciones llegan tarde y solo a unos pocos. Lo más grave: los sucesivos gobiernos —de derecha y también de izquierda— han demostrado una falta de compromiso real con la justicia. La izquierda, que se proclama heredera de las luchas por la democracia, ha caído en la misma tibieza institucional que posterga y relativiza el derecho a la verdad.

¿Hasta cuándo se seguirá llamando “victorias judiciales” a fallos que son apenas el cumplimiento mínimo de una obligación del Estado? La justicia no debería llegar como limosna ni como reparación simbólica, sino como respuesta concreta, integral y oportuna.


El negocio de las adopciones ilegales en Chile no es una historia (solo) de la dictadura


Hoy, cuando se conmemoran más de 50 años del golpe, la deuda con las víctimas y con el pueblo sigue abierta. Chile necesita despertar de la indiferencia, reconocer que estas resoluciones no son un regalo ni un gesto magnánimo de los tribunales, sino la evidencia de que la justicia ha llegado tarde, mal y a medias.

No hay verdadera democracia sin memoria, sin reparación íntegra y sin un Estado que asuma de una vez por todas su responsabilidad frente al dolor de miles de compatriotas que siguen esperando.

Por Rodolfo Varela, locutor y sobreviviente de la dictadura chilena


2025/09/30

Chile. ¿Por qué avanza la derecha y por qué la izquierda pierde terreno?


Por Rodolfo Varela

Hablar de democracia en Chile se ha convertido en una rutina vacía de contenido. Los gobiernos, tanto de derecha como de izquierda, se llenan la boca con discursos sobre la defensa de las instituciones, pero siguen sin responder a la deuda histórica con miles de víctimas de la dictadura militar. 



Lista de presidentes de Chile que nunca hiciero nada!


Esa es la gran contradicción: quienes sufrieron prisión, tortura, exilio o la pérdida de sus seres queridos continúan siendo invisibilizados y maltratados por el mismo Estado que asegura gobernar “en nombre de la democracia”.


La izquierda que gobernó la mayor parte del Chile postdictadura no ha estado a la altura de sus promesas. Prefiere debates estériles sobre la extrema derecha o caídas en la autoflagelación, en lugar de enfrentar con coraje sus propias incoherencias y utopías incumplidas. 


Promesas vacías, liderazgos improvisados y dirigentes mal preparados han abierto el terreno para que la derecha, con su maquinaria propagandística y populista, gane espacio entre una ciudadanía cansada de esperar soluciones que nunca llegan.La reciente cumbre progresista en Santiago reunió a una decena de países con el objetivo de “recomponer la confianza en la democracia”. Entre las medidas anunciadas se incluyó la lucha contra el crimen internacional y la desinformación. 


El problema es que en países como Chile o Brasil la delincuencia se multiplica sin control: la policía detiene y la justicia libera a los criminales, muchas veces antes de que el funcionario termine de redactar el informe. Estos delincuentes son presentados como “víctimas de la sociedad”, mientras la ciudadanía sigue viviendo con miedo, inseguridad y rabia.


Chile recibe a presidentes progresistas de Iberoamérica


El otro gran tema es la desinformación. ¿De qué sirve hablar de combatirla cuando los principales medios de comunicación se encuentran al servicio de los gobiernos, maquillando cifras, omitiendo realidades y mintiendo sin pudor a la población? Se repite el mismo patrón: propaganda disfrazada de periodismo, que solo beneficia a quienes están en el poder.


El presidente Gabriel Boric afirmó en la cumbre que los gobiernos progresistas deben unirse para defender la democracia. Pero, ¿de qué democracia habla? ¿La que oprime a los ciudadanos en Cuba, Venezuela o Nicaragua, donde la gente teme incluso opinar? ¿La que en Chile se proclama mientras miles viven en campamentos en condiciones miserables, con jóvenes atrapados en la drogadicción sin ningún programa serio de rehabilitación? Esa no es democracia, es una farsa.


La izquierda chilena, que ha administrado el país la mayor parte del tiempo desde el fin de la dictadura, tampoco ha sabido cuidar la salud, la educación ni la igualdad social. En cambio, ha inventado cargos innecesarios, llenado ministerios de incompetentes y desperdiciado las riquezas naturales del país. Con ello ha dejado una herencia de pobreza estructural e ignorancia, mientras sigue utilizando a los medios de comunicación como brazo político para alcanzar objetivos de poder.


La derecha, por su parte, no se queda atrás en su abuso. Ambos bloques comparten la misma ambición: llegar pobres al poder y salir millonarios. Hablan de pobreza, pero viven como ricos. Hablan de democracia, pero gobiernan para sus intereses. Hablan de igualdad, pero mantienen a la mayoría en la marginación. 


Esa es la verdad de Chile y de gran parte de Latinoamérica: una clase política que juega con la inteligencia de las personas y un pueblo que, cansado de mentiras, empieza a buscar alternativas, incluso en la derecha más dura.

2025/09/26

El discurso vacío de Gabriel Boric en la ONU: Demagogia, burocracia y falta de memoria

Por Rodolfo Varela

El Presidente Gabriel Boric se presentó en la Asamblea General de la ONU con un discurso lleno de frases burocráticas y grandilocuentes sobre derechos humanos. 


Boric y su discurso demagogo

Habló del rapto de niños en Rusia durante la guerra, mencionó la tragedia palestina, y se mostró preocupado por la falta de reglas y justicia en el mundo. Palabras correctas, políticamente aceptables, con la apariencia de humanidad. Pero detrás de este espectáculo diplomático se esconde la mayor contradicción de su gobierno: la falta de memoria, coherencia y coraje para mirar hacia su propia casa, hacia Chile.


Cuando Boric se indigna por los niños ucranianos raptados, ¿dónde queda su indignación por los miles de niños y niñas chilenos raptados, violentados y vendidos durante la dictadura militar, con la complicidad de poderes judiciales, políticos y religiosos? Esa deuda histórica, esa herida abierta, sigue sin respuesta. Es fácil condenar a otros países desde Nueva York, pero ¿qué pasa con la dignidad de las familias chilenas que aún esperan verdad, justicia y reparación?


Fui arrancada dos braços de minha mãe': os bebês roubados na ditadura de Pinochet no Chile


El Presidente dice que las reglas internacionales no se respetan. ¿Y en Chile? ¿Se respetan acaso las reglas cuando a las víctimas de la dictadura se les entrega pensiones miserables, que muchas veces no alcanzan ni al 50% de un salario mínimo, y aun así se les descuentan aportes de salud a través de Fonasa? ¿Se respetan las reglas cuando se discute liberar a asesinos y torturadores, mientras las víctimas sobreviven en la pobreza?


Senadores y Senadoras que acompañan al Presidente Gabriel Borioc en la ONU


Habla de un “mundo más justo”, pero en Chile la desigualdad es brutal y creciente. ¿Dónde está el programa real del gobierno para ayudar a las familias que se hunden en la drogadicción y la desesperanza de sus hijos? Boric mira hacia el costado. Habla de autoridades que mienten, pero ¿qué hacen los políticos chilenos en época de elecciones? Lo mismo de siempre: mentir, prometer, manipular y sacar ventajas electorales y económicas.


Menciona a Gabriela Mistral y su esperanza en los derechos humanos universales, pero se olvida que en Chile ese triunfo nunca se alcanzó. El olvido sigue siendo la norma, la reparación sigue siendo insuficiente y la justicia, una deuda pendiente.


Vivienda y segregación social, la otras desigualdades


Y para rematar, en uno de los momentos más demagógicos de su discurso, Boric anunció la nominación de la expresidenta Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU. Como si Bachelet hubiera hecho algo concreto en favor de las víctimas de la dictadura. Durante sus gobiernos, la deuda con las víctimas se mantuvo intacta, y basta recordar que las familias golpeadas por el terremoto del 2010 todavía siguen olvidadas.


¿Con qué autoridad moral Gabriel Boric habla en nombre de los derechos humanos en la ONU si en su propio país las víctimas de la dictadura aún no reciben justicia ni condiciones dignas de vida? La coherencia no se mide en discursos, sino en acciones. Y en Chile, las acciones de su gobierno no corresponden a sus palabras.


Los derechos humanos no se defienden con frases solemnes en foros internacionales, sino con hechos en casa. Y en Chile, esa deuda sigue abierta y sin saldarse.

2025/09/25

Chile: ¿Un país que sigue negando justicia a las víctimas de la dictadura?

Por Rodolfo Varela
25 de septiembre de 2025

La noticia de que la Corte Suprema de Chile realizará una audiencia inédita para discutir el cumplimiento de una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos podría parecer, a primera vista, un paso histórico. 


Corte Interamericana de Derechos Humanos


Se trata del caso “Vega González vs. Chile”, en el cual el país fue condenado por aplicar la vergonzosa figura de la “media prescripción” a delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura militar.


Sin embargo, ¿podemos hablar de avances reales cuando las víctimas y sus familias han tenido que esperar medio siglo para que el Estado chileno cumpla con lo mínimo? ¿Qué significa esta audiencia cuando la historia demuestra que las autoridades, sin importar su color político, han sido cómplices del abandono y la indiferencia hacia quienes sufrieron desapariciones, ejecuciones, torturas y empobrecimiento forzado?


La sentencia Vega González vs. Chile de la Corte IDH: Prescripción e impunidad de los crímenes de la dictadura chilena


Chile es un país que se ahoga en la burocracia. Las víctimas deben atravesar procesos interminables para obtener reparaciones, como si pedir justicia fuera un favor personal y no un derecho. Las autoridades, tanto de gobiernos de derecha como de izquierda, nunca estuvieron a favor de nada que beneficiara a estas personas. Prefirieron preocuparse de su propio poder, de sus negociados, de sus beneficios financieros. Nunca mostraron compasión real por los miles de chilenos y chilenas a quienes la dictadura destrozó la vida.


La condena de la Corte Interamericana es clara: Chile debe anular las reducciones de penas a criminales de lesa humanidad, modificar su legislación para impedir que la media prescripción vuelva a aplicarse en estos casos, brindar apoyo psicológico a las víctimas y, sobre todo, reconocer públicamente su responsabilidad internacional. Pero este reconocimiento llega tarde, demasiado tarde. Porque mientras los tribunales se toman décadas en “debatir” lo que ya está resuelto en el derecho internacional, las víctimas envejecen, mueren en el olvido o sobreviven en la pobreza.


Ministro Manuel Antonio Valderrama


La “histórica audiencia” del 26 de septiembre no debe hacernos olvidar la verdad incómoda: Chile como Estado ha sido indolente, ciego y cómplice. La memoria y la justicia han sido postergadas una y otra vez, como si se tratara de un trámite más en medio de la maraña burocrática.


¿Será este el inicio de una reparación real? O, como tantas veces en la historia reciente, ¿será otra cortina de humo para mostrar una imagen de justicia mientras las víctimas siguen esperando lo que les corresponde?

Lo cierto es que mientras los victimarios aún discuten beneficios y reducciones de penas, las víctimas siguen pagando la factura más alta: la del dolor, el despojo y el abandono.


2025/09/24

Chile sin memoria: el silencio cómplice frente a los niños robados en dictadura

El Estado de Chile debiera pedir perdón por la falta de protección que permitió que niños y niñas fueran víctimas de robo, abusos y adopciones ilegales durante la sangrienta dictadura de Augusto Pinochet.


Víctimas de adopciones ilegales en dictadura chilena


Pero más grave aún es la indiferencia de gran parte de la población chilena, que parece no conmoverse frente a este drama humano. Porque cuando el problema no les toca directamente, los chilenos prefieren mirar hacia otro lado.


El 5 de junio de 2025, víctimas de las adopciones ilegales se manifestaron exigiendo al gobierno de Gabriel Boric la creación inmediata de un banco público de ADN que permita a miles de familias reencontrarse con sus hijos, hijas y hermanos arrebatados por un sistema de horror. No piden caridad ni discursos: exigen justicia y memoria.


Al grito de “¡No más silencio!” y “¡Nos mintieron, nos sedaron, nuestros hijos nos robaron!”, miembros de la Fundación Hijos y Madres del Silencio recordaron frente a La Moneda que esta promesa debe cumplirse antes del fin del mandato de Boric, o quedará —como tantas otras— sepultada en el olvido.


La creación de un banco público de ADN es una medida urgente y necesaria, similar a lo que han hecho las Abuelas de Plaza de Mayo en Argentina. Sin embargo, en Chile, las promesas se acumulan mientras las madres mueren sin saber dónde están sus hijos.


La verdad es brutal: se calcula que unos 20.000 niños chilenos fueron robados y entregados en adopciones irregulares a familias extranjeras, principalmente en Estados Unidos, Suecia, Alemania, Francia, Italia, España y Países Bajos. Apenas 1.000 han logrado reencontrarse con sus familias.


Víctimas de adopciones en la dictadura de Pinochet piden banco de ADN


Estos crímenes no fueron accidentales ni aislados: hubo médicos, matronas, jueces, notarios, políticos, autoridades migratorias y religiosos involucrados en la maquinaria de sustracción de menores. Fue un negocio sucio, avalado por el silencio cómplice de instituciones y de una sociedad que prefirió callar.


Hoy, casi medio siglo después, muchos siguen callando. Muchos prefieren decir que “hay que mirar hacia adelante”, como si el pasado fuera un estorbo. Pero ese “mirar hacia adelante” solo significa una cosa: indiferencia y cobardía frente al dolor ajeno.


Chile necesita memoria, y no solo en los discursos oficiales del 11 de septiembre. Necesita memoria viva, activa, incómoda, que se enfrente a la verdad: miles de niños fueron robados, miles de madres fueron engañadas, y el país entero permitió que esto ocurriera.


Mientras no exista justicia plena, mientras el banco público de ADN no sea una realidad efectiva, y mientras la población chilena siga mirando para el lado, Chile seguirá siendo un país sin memoria, un país que traiciona a sus propios hijos.

2025/09/23

La deuda pendiente con los chilenos: drogas, pobreza y el silencio de la política

Por Rodolfo Varela

Chile se hunde en la pobreza, en la droga y en la violencia mientras los poderes políticos, judiciales y religiosos eligen mirar hacia otro lado. La triste realidad es que enfrentar esta crisis implica costos que los políticos de turno no están dispuestos a asumir. 



Resulta más cómodo ignorar la tragedia, hacer discursos vacíos y prometer cárceles, en lugar de atacar las causas reales del problema.

La violencia y la adicción no surgen de la nada: son el resultado directo de la desigualdad social, de la ausencia de programas serios de rehabilitación y de un Estado que ha abandonado a los más vulnerables. Esta desconexión entre sectores sociales destruye la empatía, borra la esperanza y condena a generaciones enteras a un futuro sin salida.

Con sueldos miserables, sin educación de calidad ni oportunidades reales, miles de chilenos terminan empujados hacia caminos violentos, ilegales y controlados por el narcotráfico. No es solo en la periferia de Santiago: es en todo Chile donde las familias viven en condiciones indignas, en rucas improvisadas o casas de cartón, rodeadas de violencia y sin la más mínima ayuda estatal. Allí, el único “Estado” presente es el del miedo impuesto por los traficantes.


EN QUÉ CASA NOS QUEDAMOS CUANDO NO TENEMOS CASA?


Lo más doloroso es que no existe una política nacional seria para recuperar a quienes cayeron en la droga. Las víctimas y sus familias son invisibles para los gobiernos de turno, que solo ofrecen como solución más cárceles y más represión. Con las elecciones presidenciales a la vuelta de la esquina, los candidatos prefieren hablar de mano dura y construir prisiones, pero ninguno toca el tema de la rehabilitación y reinserción de estas personas.

El ex candidato comunista Daniel Jadue llegó a proponer la legalización de drogas duras como la cocaína o la pasta base, una medida irresponsable y peligrosa disfrazada de “lucha contra el narcotráfico”. Por el otro lado, José Antonio Kast promete un “Plan Implacable” para devolver la seguridad, basado únicamente en encarcelar. Dos extremos que, en esencia, comparten la misma omisión: nadie habla de recuperar vidas, de ofrecer esperanza, de reparar la deuda social que el país arrastra con sus ciudadanos.

Y no olvidemos que esta no es la única deuda que Chile tiene. Persiste una aún más dolorosa: la deuda con las víctimas de la dictadura. Miles de chilenos fueron asesinados, torturados, encarcelados y exiliados, y hasta hoy sus familias siguen esperando justicia y reparación. La indiferencia política frente a estas heridas demuestra que la impunidad se ha instalado como norma. Un pueblo que no enfrenta su pasado jamás podrá construir un futuro digno. Como bien se dice: “un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro”.


Viven con montañas de basura a metros de casas en Conchalí


Chile necesita con urgencia reducir la brecha entre ricos y pobres, elevar los salarios, entregar educación real y digna, y generar oportunidades laborales que recompensen el esfuerzo humano. Esa es la verdadera solución, pero es la única que los políticos nunca aplican, porque en ella son ellos los que pierden privilegios.

La droga, la delincuencia y la violencia son síntomas de una sociedad profundamente injusta. Seguir ignorándolos solo profundiza la herida. Un país que abandona a su pueblo está condenado a vivir entre el miedo, la frustración y la desesperanza.

Hoy Chile tiene una deuda inmensa con su gente, y lo verdaderamente lamentable es que los poderosos —en el Congreso, en los tribunales, en los púlpitos y en La Moneda— siguen fingiendo que esa deuda no existe.

2025/09/22

Marketing, Publicidad y Propaganda: ¿Por Qué No Son Sinónimos?

 Por Rodolfo Varela

En el sentido común, todavía persiste una confusión: muchas personas creen que marketing y publicidad son lo mismo. Esta percepción, aunque comprensible, es incorrecta. 




La raíz del error está en que la publicidad es la cara más visible e interactiva del marketing, es decir, es lo que el público ve de forma inmediata. Sin embargo, el marketing es algo mucho más amplio y estratégico, funcionando como un “paraguas” bajo el cual se agrupan diversas actividades, entre ellas, la publicidad y la propaganda.


La Relación de Inclusión: Marketing es el Todo


El marketing no se limita a hacer anuncios. Implica la construcción de una estrategia global que guía todo el negocio. Esto incluye:

  • Producto: lo que se ofrecerá al mercado.

  • Precio: cuánto está dispuesto a pagar el cliente y cómo se define ese valor.

  • Plaza (distribución): dónde y cómo se pondrá el producto a disposición del público.

  • Promoción: las acciones de comunicación para generar interés y deseo.

Estos cuatro pilares —conocidos como los 4 P del Marketing— muestran que publicidad y propaganda son solo una parte del proceso, y no el todo.


Marketing y publicidad: comprenda las diferencias entre ambas áreas


Publicidad: La Voz Pagada de la Marca


La publicidad es una herramienta dentro de la etapa de promoción. Se caracteriza por la difusión pagada de productos, servicios o marcas a través de diferentes canales de comunicación, como televisión, radio, revistas, vallas publicitarias y, hoy en día, sobre todo, las redes sociales.


Su papel es claro: generar interés y captar la atención del consumidor, creando recordación y despertando el deseo de compra.

Es por ser tan tangible y directamente percibida que la publicidad a menudo se confunde con el propio marketing. Después de todo, el cliente ve el anuncio, pero no necesariamente percibe toda la estrategia que lo originó.


Propaganda: La Diferencia Sutil


Mientras que la publicidad está más ligada al consumo y al mercado, la propaganda se enfoca en la difusión de ideas, causas, principios e ideologías. Ejemplos comunes son las campañas políticas, religiosas o sociales.
Es evidente que propaganda y publicidad comparten técnicas y herramientas, pero su objetivo final es distinto: una vende productos, la otra transmite ideas.


Interdependencia: Sincronización Necesaria


A pesar de las diferencias, marketing, publicidad y propaganda trabajan de manera interconectada.

  • Sin marketing, no existe una dirección clara para las acciones de publicidad y propaganda.

  • Sin publicidad y propaganda, el marketing no logra comunicar sus mensajes con fuerza y alcance.

Esta interdependencia garantiza que un negocio no solo exista, sino que también pueda posicionarse, crecer y crear vínculos sólidos con el consumidor.

Mi Conclusión

El marketing es la mente estratégica que planifica el camino de una marca, mientras que la publicidad y la propaganda son las voces que transforman ese plan en comunicación.

  • Marketing piensa, investiga, define, organiza.

  • Publicidad anuncia, convence, despierta deseo.

  • Propaganda inspira, difunde ideas, moviliza personas.

Por lo tanto, no son sinónimos, sino piezas complementarias de un mismo rompecabezas. Entender esta diferencia es fundamental para empresarios, profesionales de la comunicación y cualquier persona que quiera comprender cómo las marcas y las causas se posicionan en el mundo.

Marketing, Publicidade e Propaganda: Por que Não São Sinônimos?

 Por  Rodolfo Varela


No senso comum, ainda persiste uma confusão: muitas pessoas acreditam que marketing e publicidade são a mesma coisa. Essa percepção, embora compreensível, é equivocada. A raiz do equívoco está no fato de que a publicidade é a face mais visível e interativa do marketing, ou seja, é o que o público enxerga de forma imediata. No entanto, marketing é algo muito mais amplo e estratégico, funcionando como um “guarda-chuva” sob o qual se abrigam diversas atividades — entre elas, a publicidade e a propaganda.



A Relação de Inclusão: Marketing é o Todo


Marketing não se limita a fazer anúncios. Ele envolve a construção de uma estratégia global que guia todo o negócio. Isso inclui:

  • Produto: o que será oferecido ao mercado.

  • Preço: quanto o cliente está disposto a pagar e como esse valor é definido.

  • Praça (distribuição): onde e como o produto será disponibilizado.

  • Promoção: as ações de comunicação para gerar interesse e desejo.

Esses quatro pilares — conhecidos como 4 Ps do Marketingjá mostram que publicidade e propaganda são apenas uma parte do processo, e não o todo.


Marketing e Publicidade: Entenda as Deferenças Entre as Duas Áreas


Publicidade: A Voz Paga da Marca


A publicidade é uma ferramenta dentro da etapa de promoção. Ela se caracteriza pela divulgação paga de produtos, serviços ou marcas por meio de diferentes canais de comunicação, como televisão, rádio, revistas, outdoors e, hoje, sobretudo, as redes sociais.
Seu papel é claro: criar interesse e atrair a atenção do consumidor, gerando lembrança e despertando o desejo de compra.

É por ser tão tangível e diretamente percebida que a publicidade muitas vezes é confundida com o próprio marketing. Afinal, o cliente vê o anúncio, mas não necessariamente percebe toda a estratégia que o originou.


Propaganda: A Diferença Sutil


Enquanto a publicidade está mais ligada ao consumo e ao mercado, a propaganda se volta à difusão de ideias, causas, princípios e ideologias. Exemplos comuns são as campanhas políticas, religiosas ou sociais.
É claro que propaganda e publicidade compartilham técnicas e ferramentas, mas seu objetivo final é distinto: um vende produtos, a outra transmite ideias.


Interdependência: Sincronização Necessária


Apesar das diferenças, marketing, publicidade e propaganda trabalham de forma interligada.

  • Sem marketing, não existe uma direção clara para as ações de publicidade e propaganda.

  • Sem publicidade e propaganda, o marketing não consegue comunicar suas mensagens com força e alcance.

Essa interdependência garante que o negócio não apenas exista, mas também seja capaz de se posicionar, crescer e criar vínculos sólidos com o consumidor.


Minha Conclusão

O marketing é a mente estratégica que planeja o caminho de uma marca, enquanto publicidade e propaganda são as vozes que transformam esse plano em comunicação.

  • Marketing pensa, pesquisa, define, organiza.

  • Publicidade anuncia, convence, desperta desejo.

  • Propaganda inspira, propaga ideias, mobiliza pessoas.

Portanto, não são sinônimos — mas sim peças complementares de um mesmo quebra-cabeça. Entender essa diferença é fundamental para empresários, profissionais da comunicação e qualquer pessoa que queira compreender como marcas e causas se posicionam no mundo.


2025/09/18

Jeannette Jara y la izquierda que olvida a sus víctimas


Por Rodolfo Varela

El programa y discurso de la candidata oficialista de la izquierda chilena, Jeannette Jara Román, parecen escritos en un mundo paralelo donde nunca existió 1973, nunca hubo golpe militar, nunca hubo víctimas, ni presos, ni exonerados, ni torturados, ni desaparecidos, ni niños y niñas violentados sexualmente y vendidos como mercancía a familias extranjeras.



“No son números, son vidas. Chile sigue en deuda con ellos.”


Para Jara, todo eso simplemente no existe.

Su documento programático está lleno de frases bonitas sobre “esperanza”, “diálogo” y “reencuentro”, pero omite lo esencial: la historica deuda pendiente del Estado con las víctimas del terrorismo de Estado.

  • Según el Informe Rettig y el Informe Valech, Chile reconoce más de 40.000 víctimas de prisión política y tortura, 3.200 asesinados y desaparecidos, pero la gran mayoría sobrevive hoy con pensiones indignas que apenas superan los $200.000 pesos chilenos mensuales (unos 220 dólares).

  • Para colmo, el propio Estado paga más de 10 millones de pesos mensuales a parlamentarios, mientras entrega migajas a quienes lo dieron todo y fueron destruidos por soñar con un Chile más justo.

  • El contraste es ofensivo: mientras las víctimas siguen esperando reparación, los mismos políticos —de izquierda y derecha— se reparten privilegios, viajes, bonos y sobresueldos. Basta recordar casos como el Pacogate (más de $28.000 millones de pesos robados en Carabineros) o el Milicogate (fraudes en el Ejército con el dinero de la Ley Reservada del Cobre).




“Cada rostro es una historia de lucha, dolor y dignidad.”



La gran omisión


La gran ausencia en el programa de Jeannette Jara es precisamente la memoria histórica.
No hay una sola palabra sobre reparación real, sobre justicia pendiente, sobre los niños y niñas robados durante la dictadura.
No hay una sola línea sobre la deuda con quienes lo perdieron todo.

Ese silencio no es casual: es una decisión política. Significa que para esta izquierda la historia se convirtió en un estorbo, un capítulo incómodo que prefieren barrer bajo la alfombra en nombre del “futuro”.



“Las víctimas no necesitan discursos, necesitan justicia.”


Chile no necesita más discursos vacíos


Chile ya conoce de sobra las promesas incumplidas. Lo que hoy la ciudadanía exige no son frases inspiradoras ni programas interminables llenos de tecnicismos, sino justicia, memoria, reparación y dignidad real.

Mientras las víctimas siguen olvidadas, la candidata de la izquierda prefiere hablar de crecimiento económico, inversión extranjera y proyectos mineros. Eso puede sonar muy atractivo para las élites, pero para los que sufrieron la represión es una bofetada, otra demostración de que esta izquierda no representa al pueblo, sino a sí misma.




“Aquí están los olvidados por la política, pero nunca por la memoria.”



Conclusión


El discurso de Jeannette Jara es la radiografía de una izquierda latinoamericana que reniega de su propia historia, se enriquece en el poder y se olvida de los más débiles.
Chile merece más que políticos que hablan de democracia mientras callan ante los crímenes de la dictadura.




“Promesas vacías no borran sus ausencias.”



Chile merece un futuro con verdad, justicia y reparación, no otro catálogo de promesas vacías.